«¡Jaxon es mi gemelo y somos como dos gotas de agua!». Las palabras de Carson le robaron el aliento, fue como un golpe directo a su estómago que la dejó sin aire. ¿Hermano gemelo? ¿Más mentiras? Lizzy prefería que Carson le estuviera mintiendo en ese momento. La sola idea de haber estado con el gemelo de su marido le provocó náuseas. La primera arcada la pudo controlar, pero entre más lo pensaba, más imposible era contenerse. ¿Ella y Jaxon hicieron el amor alguna vez? ¡Dios! Era terrible. No podía haber sido tan tonta como para no darse cuenta. Carson se sorprendió cuando Lizzy se dobló y vomitó sobre la arena. Sus arcadas le estremecieron. —Lizzy —dijo. Por un momento se olvidó de él y de sus problemas, se acercó a ella—. ¿Estás bien? —¡No me toques! —gritó Lizzy. Le dio un manota

