Lizzy parpadeó varias veces. Por un momento se sintió desorientada, pero los recuerdos llegaron de golpe cuando sintió la sutil caricia de unos dedos sobre su costado. Ella se tensó cuando el dedo de Carson dibujó su cicatriz. —¿Cómo fue? —preguntó él. Su cadera estaba pegada a las redondas nalgas de Lizzy. Ella podía sentir la dureza, acariciar entre sus muslos; sin embargo, fue la interrogante de Carson lo que la hizo temblar. —Un accidente —confesó. La mano de Carson se detuvo abruptamente y Lizzy cerró los ojos. ¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso pretendía revelar su verdadera identidad a su marido? ¡No! De ninguna manera, no estaba preparada para eso. —¿Quieres contármelo? Lizzy negó. —Fue traumático y prefiero no recordarlo —murmuró. Se giró entre los brazos de Carson y para evitar l

