Epílogo Un año más tarde... —Charlotte —dijo Collin por el nombre de su esposa. Tenía un paquete para ella que sospechaba que había estado esperando. —Sí —gritó ella. Sacudió la cabeza. Esa era su esposa, sin miedo a dejar que su presencia fuera conocida de la manera más ruidosa posible. No era una flor delicada que necesitara mimos. Era una de las cosas que amaba de ella. Ella siempre sería su zorra y él no cambiaría nada. Collin fue hacia la parte trasera de la casa. Charlotte había instalado allí una sala para escribir. El interior era un poco caótico y no podía discernir la locura. —¿Cómo puedes encontrar lo que buscas? Abrió la puerta y suspiró. Fue un desastre mayor de lo normal. Había papeles por todas partes y tenía manchas de tinta en la parte delantera de su vestido y en l

