NO QUIERO TENER NADA QUE VER CONTIGO

1340 Words
«¿Qué está pasando?, esto se está saliendo de control, ¿por qué Ethan me está besando?, ¿por qué cierro los ojos?, ¿por qué se siente tan bien?, ¿por qué me gusta?, ¿por qué no quiero que se aparte?, ¿por qué quiero seguir besándolo?». ¡Puff!, se aparta de repente, termina la magia, lo veo, ¡qué guapo!, ¡es perfecto! «No, Linda, ¡reacciona!». Con los pocos reflejos que me quedan salgo corriendo. Lo último que escucho es a Ethan intentando apaciguar la situación… —Perdonen, mi prometida es algo tímida, pero cómo podía no besarla si hace mucho no la veía. No crean que beso mal. —Ríen todos y es lo último que puedo oír mientras me alejo… No sé ni cómo terminé en el jardín, quiero llorar. «¿Cómo pudo pasar esto?, mi primer beso no tenía por qué ser así, tan de repente, sin mi consentimiento». Empiezo a patalear y gritar para mis adentros, golpeo el aire, hablo conmigo misma… —¿Por qué? —Eso no tenía que pasar. Ese imbécil se aprovechó de mí para montar un espectáculo, ¡lo odiooo! —Si tanto me odias y soy tan imbécil, ¿por qué aceptaste casarte conmigo? Me volteo y justo lo que necesitaba. Ethan, tras de mí, mirándome con esos grandes y hermosos ojos verde avellana. «¡Son tan expresivos!, puedo perderme en ellos todo el día y seguir deseando mirarlos. Todo en él es perfecto: su boca, su cabello castaño, su…». —Hey, niña, ¡reacciona! —me dice bruscamente, sacándome de mis pensamientos… Me golpeo la cabeza levemente con la palma de mi mano, diciendo en voz alta: —Linda, ¿qué te pasa?, no puede ser… —¡Vaya!, sí que estás loca —me dice él y me mira con cara de ¿no puede ser?, ¿con esta me tengo que casar? «¡Vamos, Linda!, ¡reacciona!, ¡tú no eres así! ¡Sí!, es verdad, es un cuero, pero físicamente, porque ese hombre es un grosero y atrevido de primera». —¿Qué dijiste, tarado? Túuuu —me levanto y lo señalo con el dedo—. Túuuu, pedazo de zoquete, ¿quién te crees que eres?, ¿quién te dio permiso de besarme? —¡Mmm! —se queda pensando, haciendo un gesto con su dedo pulgar en la barbilla—. ¿Qué te digo?, me provocaron tus labios. «¿Qué dijo?, ¿en serio lo provoqué?, ¿yo pude causar ese efecto en ese hombre tan guapo?» Me sonrojo, no lo puedo evitar. —Además, fue una gran presentación —prosiguió—. ¿En qué piensas? —pregunta y se acerca a mí, levanta mi rostro tomándome del mentón y me mira de frente—. Te pusiste roja. No me digas que de verdad te creíste que me provocaste, ¡por favor! Solo fue un reflejo para evitar que me empujaras, haciéndome quedar mal frente a todos. «Es un desgraciado». —¡Maldito!, yo no soy tu juguete, eres un aprovechado, Ethan Optimus. Pagarás por esto. —¿Por qué haces tanto escándalo?, fue solo un beso. —No, para mí no. Pedazo de tarado, eso no debía pasar y menos así. —¡Vamos, Linda!, ni que fuera la gran cosa. Fue un simple beso, ni que fuera el primer beso de tu vida. No puedo evitar bajar la mirada, es vergonzoso, dio justo en el clavo. —¡Nooooo!, ¡no te creo!, ¿en serio? —¿En serio qué?, ¿por qué me ves así?, ¿qué?, ¿tengo payasos en la cara? —le digo intentando no mostrarme más nerviosa de lo que ya estoy. Este hombre no sé por qué, pero hace que me sienta indefensa… —No, no tienes payasos en la cara, cosa que agradezco, porque de lo contrario no me casaría contigo. —Se acerca, me rodea y se pone detrás de mí, susurrándome al oído—. Pero sí me causa curiosidad, ¿cómo es que la mujer más deseada del país…?, cosa de la cual difiero, porque no eres nada bonita. «Maldito engendro», pienso mientras sigue hablando… —¿Cómo es que no habías sido besada antes?, ¿por qué este fue tu primer beso?, ¿no es así? Lo miro y el corazón se me quiere salir. «¡Qué vergüenza!, ¿cómo se dio cuenta?, Linda, ¿por qué tienes que ser tan dramática?, ¿por qué no hiciste el berrinche en tu casa?, ¿por qué delante de él?». —Y no me mires así, con tu actitud me lo acabas de confirmar. Ni siquiera sé por qué haces tanto drama, ni siquiera fue un beso, no te hagas ilusiones. —¿Ah, no? —pregunto inocentemente, sin darme cuenta. Se ríe a carcajadas de mí. «¿Qué se cree este idiota?, ¿que soy su payaso?, ¡ah, no!». —Mira, tarado, para mí sí lo fue. Tú lo has dicho, fue mi primer beso, ¿y qué? Tú quizás estarás acostumbrado a besar a cuanto trapero con falda se te atraviesa por el frente… —Traperos como tú… —me interrumpe. «¡Es que lo odiooooo!». —¡MIRA, PEDAZO DE ZOQUETE! —le grito. Se ríe y me dice: —¿Con esa boca besas a tu futuro esposo? —¿Qué dices?, tú fuiste el que me besó. —¿Estás segura?, porque yo solo estaba hablando y de repente sentí cuando te arrojaste a mis brazos. —¿Por qué eres tan imbécil?, compórtate, pareces un niño. —O sea, tú haces pataleta, pero yo soy el niño. —Mira, Ethan —prosigo—. Lo que pasó hoy no puede volver a ocurrir. Di y haz lo que se te dé la gana, pero te advierto, jamás te vuelvas a meter conmigo. No se te ocurra besarme o abrazarme nuevamente. No quiero tener nada que ver contigo, suficiente tuve con la desagradable experiencia de hoy. —¿Qué?, ¿el beso? No, seguramente yo estuve muy feliz. A mí no me importa, niña —me dice cruelmente—. Si fue tu primer beso o no, solo fue espectáculo, no te creas la gran cosa, ni que me estás rechazando porque no me interesas en lo más mínimo. No sé ni cómo pueden decir que eres una de las mujeres más deseadas del país, ¿qué, no te has visto en un espejo?, no te vistes bien, estás en una fiesta de compromiso y parece que vas a trabajar, ni siquiera te maquillas, cosa que no te caería mal para ocultar esas feas facciones. A mis ojos eres fea y desagradable y lo único que necesito de ti creo que ya lo sabes. —Contactos y reconocimiento —le respondo con voz fuerte, mientras intento aguantar las ganas de llorar… —¡Así es!, yo tampoco quiero tener nada contigo. Tantas bellezas han pasado por mi cama que tú no eres nada delante de ellas. El único valor que tienes te lo da tu apellido, así que solo ocúpate de aplicar toda la educación cara que has recibido por años para aparentar frente a los medios y la sociedad que somos la pareja perfecta y luego esfúmate de mi vista… No puedo creer que este hombre sea tan cruel, en realidad es un lobo. Me marcho hecha una furia… —Linda, vuelve, no me dejes con la palabra en la boca… —No querías que me esfumara, pues eso hago. ¡Idiota! —Niña tonta —me grita—. No me refería a que fuera en este momento. Le saco la lengua y me voy sin voltear. «¿Qué se piensa este?, yo lo dejo con la palabra en la boca cuando se me da la gana». —INFANTIL —me grita, hecho una furia, y es lo último que mis bellos oídos pueden escuchar de ese tarado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD