Ella es cómo su perro guardián.

778 Words
“Se estaba bañado con un diminuto bikini que no dejaba nada a la imaginación y no deja de presumir lo buena que esa diabla”.Tomasso frunce el ceño al contarme lo que habló con Lorenzo. 'Ella es artificial querido Tomasso se la pasa más en el quirófano que en su casa.' “Se le nota,tremendos cocos y una retaguardia grande que tiene la condenada.“ Martini toma un sorbo de jugo y menea la cabeza. ¿Lo pudiste convencer de que invierta en nuestros negocios? —Aún no,esa mujer es como un perro guardián, ella está atenta de todas las inversiones que hace su marido. —Y me imaginó que no le dejaba ni a sol ni a sombra tendré que hacer algo para sacarla del juego. ¿Qué te ocurre hermana? Le preguntó Antonella. —Pasen a la mesa les preparé unos tamales que son una delicia y además un guacamole bien picosito. -- Arminda se lució con la comida como buen italiano Tomasso Martini era de buena muela. —Claro mujer, ya se me hizo agua la boca con tantas delicias. —Buenas tardes disculpen la tardanza había mucho tráfico en la autopista, una tranca descomunal para variar. -- Fiorella llegó acalorada de la calle. —Hola Fiorella llegas a tiempo justo ahora vamos a pasar a la mesa, las bellas damas primero. Expresó Martini en forma galante. —Gracias Amable caballero. Respondió mi tía. La comida estaba deliciosa porque todos dejaron los platos limpios,ahora degustaron y un pastel de chocolate masticaba en silencio hasta que yo pregunté. —¿Qué lugares frecuenta Pao? —El estilista, las tiendas del mall y el quirófano del cirujano plástico porque esa tipa se mandó a hacer hasta las pestañas. Esto último lo dijo el abogado en broma y nos causó gracia. ¿Qué posibilidad hay de que yo pueda entrar a esa casa? —En ese domicilio todo el personal lo recomendé, desde el jardinero hasta la cocinera y las chicas del aseo, no será difícil, es cuestión de hablar con ellos y les ofrecemos dinero para que se hagan de la vista gorda. —Tomasso arquea las cejas y vuelve a decir —Tú dame las indicaciones y se hace lo que digas Liz. —Interesante me gusta esa idea hablar con ellos en cuanto puedas. —Seguro, deja esos en mis manos ya veras que vas a poder entrar y salir de esa casa sin que los malvados noten tu presencia —Sobrina ¿y cuanto piensas ver al delincuente de cuello blanco. —Aún no tía,primero tengo que quitarle a Paulina de encima, ella está adherida a él prácticamente yo lo necesito sólo para poder llevar a cabo mis planes. —Todos estamos en esto yo tampoco estoy muy de acuerdo con está cuestión pienso que sería mejor denunciarlos pero mi sobrina tiene razón primero hay que buscar pruebas en su contra y quitarles el poder económico sólo así lograremos derrotarlos. —Bien pensado tía, no esperaba menos de tí, ayudar a mi hermana es lo mejor que podemos hacer si somos una familia. —Aquí tienen un cafecito. -- Nos interrumpió Arminda. —Huele y sabe delicioso vieja preparas el mejor café te voy a montar una cafetería te vas a hacer millonaria y si vendes comida más rápido aún. Bromeó el abogado. —Favor que usted me haga doctor, gracias por halagar mi comida. —Tomasso cuándo quieras venir a compartir con nosotras eres Bienvenido. Expresó Fiorella. —Gracias, lo tomaré en cuenta, son ustedes muy amables, el tiempo que paso aquí me siento como en familia de verdad las aprecio mucho. —El sentimiento es mutuo aunque yo lo acabo de conocer ya lo estimo con todo lo que ha hecho por mi hermana se ha ganado usted mi cariño . —Gracias Cariño es mutuo lo estimo a ustedes de igual forma y espero que todo esto termine pronto y todos puedan seguir con sus vidas en completa normalidad. —Dios lo oiga lo que más quiero es que mi hermana vuelva a encontrar la felicidad —Oigan estoy aquí, mi felicidad son todos ustedes de verdad los amo. —Sabes Martini mis padres sentían por tí gran respeto y admiración ahora entiendo por qué , tienes un corazón noble. —Sólo trató de ser justo yo detesto a la gente mala y estoy de acuerdo con que reciban su merecido ese par de truhanes descarados. —No te preocupes de eso me encargo yo no se van a ir lisos, tienen que pagar por sus pecados. Dije en tono de voz que sonó ronco y cargado de amargura.
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