Lo primero, era necesario resolver la situación con Covalsky, porque no podía dejar “Korsa” en un estado dudoso. Por eso, ayer pidió a Peter Listen, su abogado y a Volen, que vinieran a visitarla al hospital. Cuando entraron, Melisenda se dio cuenta de que tenía un aspecto bastante patético, porque Volen no podía mirarla y siempre apartaba la mirada. Era comprensible, fue su servicio el que falló, aunque quién podría haber pensado, que alguien atacaría a la Sra. Della Altavilla en su apartamento con la seguridad y las cámaras las veinticuatro horas. — Presionad a Covalsky con que puedo "recordar", que Rick trabajaba para él y estaba cumpliendo su orden de matarme. — Dijo Melisenda. — Nosotros también lo pensamos, así que hice una declaración a la policía, - dijo el abogado y le entregó u

