Wynta —Hmm, no hay mucho que decir —afirmó con un asentimiento. Respondería a su pregunta. Parecía que él había descubierto la mayor parte—. Él tuvo que rastrearme para realmente encontrarme... ni siquiera sabía dónde estaba. No fui a él, no veía sentido en hacerlo, para ser sincera. Ya sabía que lo iba a rechazar para entonces, con todo lo que había hecho —se encogió de hombros y sacudió un poco la cabeza. Sus ojos evitaron los míos un instante, cargados de cansancio antiguo, resignación silenciosa y una tristeza que jamás quiso admitir. —Aunque el tiempo que tardó en aparecer, eso por sí solo decía mucho. Le tomó dos horas después de que la luna se puso venir a buscarme al hospital. Es un paseo de unos quince minutos desde la casa del clan, así que… —de nuevo, se encogió de hombros. —

