Él no había considerado sus sentimientos ni una sola vez, solo lo que quería para sí mismo, ese comentario de “Lo discutiremos cuando vuelva a casa en un año”. La forma en que lo había dicho era como si simplemente esperara que ella se sometiera y esperara a que él la eligiera, si es que quería hacerlo. Que ella se quedara sentada y anhelando por él para siempre, y que hiciera la vista gorda a todas las lobas con las que se acostaba hasta que decidiera si la quería más adelante en la vida. Él pensaba que el hecho de que ella fuera sin lobo significaba que era débil y que estaría desesperada porque él la reclamara, así que ella se quedaría haciendo lo que él le dijera, para ganar su atención o favor, para que él la reclamara y la convirtiera en la Luna de esa manada. Pero ella nunca se ha

