Señaló hacia ella. —Esa loba con la que estás enojada ni siquiera ha puesto un pie dentro de esta manada. No hay razón para que guardes rencor contra ella. Hasta donde yo sé, ni siquiera ha salido con un lobo de esta manada, así que no puedes decir que te robó el novio. Por qué la odias es lo que voy a esclarecer, después de tu tiempo en este poste de la vergüenza —le dijo y se levantó. —Tres latigazos —declaró, y la golpeó tres veces con ese látigo en rápida sucesión—. Ahora creo, Ernesto, que tienes algo que querías agregar. —Sí, Edward. Después de los eventos que se desarrollaron hoy y lo que vi y escuché en la grabación dentro de la oficina, he decidido despojar a Carlotti de la línea familiar extendida Beta. Ya no se la considerará mi hijastra. Ya no tendrá privilegios de Beta ni v

