Luego se apartó del escritorio y avanzó del todo, colocando una mano en cada brazo de la silla de él. Sus ojos se fijaron en los suyos mientras se inclinaba hacia adelante. Escuchó su risa suave ante sus palabras; no le afectaron en absoluto. Después acercó los labios a su oído y murmuró: —Sí, tuve un orgasmo, para que lo sepas. Gracias por el calentamiento, de todos modos. Lo miró directamente mientras él giraba la cabeza y sus ojos azul oscuro se encontraban con los de ella, verde avellana. —Y muy fuerte, además. Hmm, no me llevó mucho tiempo —añadió con descaro. Se puso de pie y se rió suavemente para sí misma al ver cómo él entrecerraba los ojos al mirarla. Luego se dio la vuelta para alejarse, solo para encontrarse de pronto con él presionándola contra su cuerpo. Su mano capturó

