—Apuesto a que a tu Compañero sí le habría importado —Edward suspiró y sacudió la cabeza como si no le creyera—. Sabes, el que te rechazó, o tal vez tú rechazaste. —Él se fue al día siguiente de que sucediera, indiferente a nuestro rechazo —le dijo, había sabido que sus palabras en su oficina esa mañana lo habían hecho entender que había sido rechazada; Jared también estaba dispuesta a apostar—. Cuando había respondido a esa pregunta sobre si sabría si tenía un Compañero en luna llena o no, lo había respondido sin mucho pensamiento, pero había dicho tanto a él como a Jared que había tenido un compañero una vez, y de hecho fueron rechazados porque ambos sabían que no tenía cicatriz de emparejamiento. Además, recordó cada detalle de esa experiencia con claridad, cómo la decepción y la trist

