Ella lo miró mientras se daba cuenta de que probablemente eso era lo que él ya estaba escuchando afuera. Luego, sus ojos se abrieron aún más cuando los de él se movieron de los de ella a su boca, y supo que iba a besarla para que todos lo vieran, dejando que la emoción y la adrenalina recorrieran su cuerpo. —Jared, por favor —le suplicó, negando con la cabeza, con un hilo de miedo mezclado con deseo. Él sonrió y se rió suavemente, con una chispa de diversión en sus ojos. —Ahora hay algunas palabras que me gusta escuchar de ti. Escucharé más de ellas más tarde, te lo prometo, y no permitiré que nadie interrumpa lo que siento por ti. Luego, su mano se enroscó alrededor de su cuello y su boca estuvo sobre la de ella, firme pero cuidadosa. Fue un beso largo y lento que se profundizó gradu

