Loren respiró hondo dejando que el aire le sirviera de alguna forma como un bálsamo que le ayudara a dar por terminada al fin su travesía, pero por la pinta que tenía el asunto parecía propicio a extenderse más de la cuenta. Laura les había dejado a solas a petición de Sophia. La pobre mujer casi sufrió un colapso cardiaco cuando su hija, con una risita nerviosa cruzándole los labios, le contó con una avasallante frialdad como había tenido un accidente de tráfico esa mañana. Sophia se encontraba aun en pijamas preparando el desayuno y cuando escuchó la historia un par de huevos que llevaba en la mano en ese momento se estrellaron contra el piso de la cocina. El ambiente se tornó pesado en cuestión de segundos. Sophia no era una mujer de carácter fuerte, normalmente se dedicaba a reso

