Patrick.
He pasado la mitad de mi vida viendo películas de romance con Alana y Blanca. Nunca comprendí esas estúpidas situaciones en la cual el chico y la chica están a punto de besarse o confesarse lo mucho que se aman y uno de los dos se echa para atrás.
No lo comprendía hasta ahora.
Estoy esperando por su permiso, solo un movimiento y palabra de su parte y la beso, solo necesito su consentimiento para por fin recortar nuestra distancia.
Mi respiración es irregular, pero puedo oler a la perfección el aroma de Lía quién está a tan solo centímetros de mí. Mi corazón late con rapidez y mis manos vuelven a temblar como la primera vez.
Su vista va de mis ojos a mi boca, pareciera que también quisiera hacerlo, pero no lo hace, no se mueve, solo está ahí acorralada entre su auto y mi cuerpo, pero no hace nada.
Las conversaciones y consejos de Charlie me vienen a la mente.
«—Ella no quiere nada serio, y tú lo sabes, pero quieres engañarte. — siempre dice mi amigo.»
¿Por qué no se mueve? ¿Por qué no me da su consentimiento? ¿No quiere besarme como yo a ella? y si eso no es lo que quiere ¿Por qué no se aleja?
Parpadeo un poco, y por alguna razón yo tampoco puedo hacer ese pequeño movimiento.
— Aléjate —finalmente le digo.
Yo no soy capaz de hacerlo.
—¿Qué? —su voz sale baja.—¿Te has vuelto loco de verdad?—me mira a los ojos para acto seguido empujarme colocando sus dos manos en mi pecho.—¡Deja de actuar así!—exclama.
Yo retrocedo mientras me sostengo de mi bolso para mirarla con las cejas arrugadas.
—¿Actuar cómo? —pregunto.
—La otra noche en la fiesta. El sábado en mi casa y ahora. ¿Qué estás tratando de hacer? ¿Qué es lo que quieres? —esta furiosa.
—No lo sé—miento.—¿Te digo la verdad?—mi voz sale baja y gruesa.—No tengo la más mínima idea del porque hago esas cosas. No sé por qué me acerco tanto a ti, y menos sé la razón por la cual te saque arrastras del salón esta mañana. Son simples impulsos.—de mi boca siguen saliendo puras mentiras.
—¿Simples impulsos? —susurra y sonríe con ironía.
¿Será buena idea decirle lo mucho que me gusta desde hace mucho tiempo?
No, es Lía Cooper, es la chica más atractiva, sexy, inteligente, adorable y deseada de la escuela. Creo que no sería buena idea
—Ya sabes, hormonas—me encojo de hombros.
De repente el rostro de Lía cambia por completo. No sé descifrar si es de más enojo o decepción.
—¿Cómo no lo imaginé antes? —me da una pequeña sonrisa amarga—Todo lo que tú quieres es acostarte conmigo, igual que todos los putos hombres en este instituto. Igual que...—intenta decir algo, pero se queda callada.
Vamos, dilo, por favor.
Pero no dice nada, se queda en silencio y mi corazón se viene abajo igual que mis ánimos.
—No es un secreto para nadie.—la miro con burla.
Total, ya la cague ¿Qué más da seguir haciéndolo?
—¡Eres el idiota más grande que he conocido en mi vida! —me grita.
—Eso tampoco es un secreto—le doy media sonrisa.
Ella no dice nada, simplemente se voltea para abrir la puerta del coche y subir en el.
—Nos vemos en tu casa—cierra con fuerza la puerta del piloto.
Me quedo observando cómo prende el motor y sale del estacionamiento del instituto.
Yo suelto los puños que tengo a mi lado para patear el caucho de mi auto con frustración.
¿Cómo le pude decir eso? ¿Es en serio?
—¡Eres un idiota, Patrick! —hablo para mí.
No tengo ni la más mínima intención de acostarme con ella, es lo que menos me interesa. Debe creer cualquier porquería de mí.
Primero el chantaje del vídeo para acercarme a ella. Luego cada mal rato que la he hecho pasar para que a la final termine poniendo la cereza al pastel con este estúpido comentario.
Me monto en mi auto para poder alcanzarla.
Recuerdo cada estupidez que he hecho hasta ahora y golpeo con mi palma el volante. Soy tan estúpido, debo arreglar esto de alguna manera, debo dejar de estar haciendo las cosas mal con ella.
¿Qué puedo hacer?
Busco en la pantalla del auto que está conectado al Bluetooth de mi celular el número que, aunque me sé de memoria no puedo marcar ahora porque estoy en plena avenida principal.
El tono de llamada resuena por los altavoces de la camioneta y al cuarto ella contesta.
—¡Y este milagro! —me dice apenas responde. Al otro lado de la línea se escucha mucho ruido.
Yo sonrío.
—Eso tendría que decir yo, desde que te marchaste a la universidad ya ni un mensaje me envías.
—La universidad te consume hasta la sangre, en otoño me empezarás a entender.—mi prima es tan risueña.
—Ellen—hablo bajo—Te extraño.—ella sonríe.
—Yo también te extraño mucho. La gente aquí no es tan divertida como tú—esto último lo susurra.
Mi prima, quien es la hija de mis tíos Ben y Elena Müller se fue a la universidad hace casi dos años. Ella es mi única mejor amiga mujer en todo el mundo, y la quiero mucho. Siempre fue mi confidente y yo de ella.
Sé tantas cosas de Ellen, incluso más que sus propios padres o hermanos.
Supongo que ser contemporáneos y los primeros bebés en la familia crecimos muy malcriados y unidos.
—En otoño te estaré acompañando—hablar con ella siempre me pone de buen humor y me saca sonrisas.
—¿Ya enviaste la solicitud? Te recuerdo que son muy quisquillosos.
—Envié la solicitud el año pasado ¿Lo recuerdas? Tú me ayudaste.
—Oh, sí lo recuerdo.—escucho su sonrisa del otro lado.—Aunque siento que tu llamada es por algo más que saber cómo estoy.
¿Cómo hace para conocerme tan bien?
—Hace unos minutos estuve a un centímetro de besar a Lía Cooper.
Casi de inmediato escucho un chillido que me hace soltar una carcajada.
—¿La besaste? Por favor, dime qué la has besado. Patrick O'Brien–Coox Müller, si no la besaste no me hables más nunca en la vida.—habla con severidad.
—Entonces cuélgame porque no la besé.—comento justo antes de tocar la bocina a un auto que no se mueve a pesar que el semáforo está en verde.
—Primero; Ten cuidado en hablar y conducir, tú eres un loco al volante. Y segundo; ¿Por qué no lo has hecho? —el lado maternal de Ellen me causa risa.
—Lo importante es que hice algo aún más estúpido.—suspiro.
—Cuéntame.
Le digo todo a Ellen, le cuento desde el día que le mostré el vídeo a Lía hasta esta tarde.
El tráfico y lo retirado que queda mi casa me da chance de eso y aún así seguir hablando con ella.
—Y creo que la he cagado.—digo al final.
—Eres el más grande idiota de la historia.—su tono es serio.—Tienes suerte si esa chica te sigue hablando. ¿Pretendías conquistarla de esa forma? Pues entonces vete olvidando de ella.
—¡Quiero hacerlo! —le digo con frustración—Lo he intentado durante todo este tiempo. Pero es que ella... no puedo.—suspiro.—Ella ni siquiera habla de cuando estuvimos juntos, ya sabes... nuestra primera vez.
Estoy casi llegando a casa, pero no quiero dejar de hablar con Ellen.
—Y ahora menos hablara del tema, ¿Qué pretendías? ¿Solucionar su falta de comunicación con esta estupidez?
—¡No es justo que ella quiera asumir que fue un error en nuestras vidas!—me defiendo—Yo solo quería que las cosas funcionaran bien con nosotros y ella solo lo dejo pasar. ¡Además también fue mi primera vez!
Y es cierto lo que digo.
Al principio pensé que ella simplemente tenía vergüenza y por eso nunca tocó el tema que nos habíamos acostado. Me hizo sentir una mierda, total era solo una noche para ella, aunque para mí fue increíble.
Luego Liam comento una vez que ella no recordaba nada de esa noche y eso hizo que todas mis ilusiones para con la castaña se vinieran abajo porque estaba mintiendo, ella si lo recordaba y yo lo sé.
Cuando intente mover el tema ella me ignoro y me cambio por completo la conversación, eso hizo que yo no dijera mas nada hasta ahora.
Con el tiempo ella se fue acostando con cualquier otro chico que pudiera y comprendí que yo solo era uno más de su lista.
—Lo sé, te creo—dice Ellen—El punto ahora es que si esa chica sigue cerca de ti es por el vídeo ese. Pero ¿Te doy un consejo?
—Dime.
—Bórralo, déjala libre de esa tonta obligación que tiene contigo y comienza de nuevo.
—Ella sabe lo mucho que amo cocinar, se dio cuenta.—abro con la llave inalámbrica la puerta del garaje de mi casa. Me percato que el auto de Lía ya está ahí estacionado.—No me importa que se lo diga al condado entero, me preocupa que Liam y Charlie se enteren, no quiero que crean que no confío en ellos.
Me estaciono a un lado del auto de la chica.
—Entonces dile a tus amigos, Patrick, ya es hora que esos chicos se enteren, ya no eres un niño, no debería de darte vergüenza.
—Tengo que pensar muchas cosas.—me recuesto en el sillón del auto.—Voy a colgar, Ellen. Hablamos luego, te quiero.
—Hasta luego, te quiero más. Envíale saludos a mis tíos y a las chicas.—me lanza un beso por la bocina antes de colgar.
Desconecto la llamada y apago mi auto para tomar mis cosas y salir.
Ellen tiene razón, tengo que volver a comenzar con Lía, pero luego de hoy tengo suerte si aunque sea me saluda en el instituto. Sin embargo, estoy decidido, haré las cosas bien con ella, ya basta de tonterías y videos absurdos que la verdad nunca he tenido intenciones de subir a ninguna parte.
Cuando entro a mi casa consigo a mi mamá con la castaña en una charla bastante animada en la sala.
—Llegue—le informo a mi madre.
—Mi amor— mamá me sonríe y yo a ella.
Amo ver a mi madre sonreír, creo que es lo mejor del mundo.
—¿Cómo estás? Hoy he hablando con Ellen, te manda saludos.—me acerco a ella para darle un beso en la mejilla.
—Bien. ¿A ti como te ha ido? Oh, cuando vuelvas hablar con ella dile que igual.—me dice.
—Bien.—le doy una sonrisa de boca cerrada.—Tengo que estudiar.—miro a la castaña quien ahora está de pie.—Perdón, luego hablamos.
—Tranquilo—mi madre se levanta del sillón para ir escaleras arriba.—En el refrigerador hay frutas por si les da hambre.—es lo último que dice antes de subir.
Lía suspira y camina hasta la cocina. Yo la sigo.
—Tu mamá es tan agradable, y tú eres tan...—se queda por un momento mirándome mientras se sienta en la mesa de la cocina.—Desagradable.—suelta.
Yo le doy una media sonrisa.
—Lamento no decir lo mismo—comento.
Solo nos da tiempo de estudiar un poco de matemáticas y literatura ya que se hace un poco tarde para que Lía vuelva.
Cuando estamos guardando nuestras cosas vuelve a mí la duda de siempre.
—Cooper—llamo su atención.
—¿Mmm? —contesta concentrada en su mochila.
Me muerdo el labio antes de soltarlo.
—¿Tú recuerdas la primera vez? —trato de sonar tan seguro como siempre.—Nuestra...
Ella alza su vista con una ceja arriba y mirada desafiante con un claro "cállate"
—¿La primera vez? —pregunta interrumpiéndome.
—Sí, ya sabes, aquella noche en la fiesta hace casi dos años cuando...—lo suelto sin pena.
Está esperando que yo sonría o le diga que es broma, pero no lo voy hacer.
—¿Por qué me preguntas eso? —arruga sus cejas.
Suspiro.
—Yo lo recuerdo y quiero hablar de eso—le hablo bajo.
—Yo no recuerdo nada.—dice con la voz entrecortada. Nuevamente esta mintiendo—Para ese entonces estaba destrozada, lo único que hacía era emborracharme y cometí un error.
¡Auch! Justo en el orgullo.
«No estabas borracha, yo lo recuerdo a la perfección y sé que estas mintiendo, ¿Por qué mientes?» Quiero decir, pero me contengo.
No ínsito mas en el tema porque hará como las otras veces, simplemente desviará el tema. Me levanto para acompañarla hasta la salida.
Observo como se monta en su auto y se marcha.
Antes de aquella noche a mí me gustaba mucho Lía, pero estaba decidido a olvidarme de ella. Hasta que llegó a mi diciéndome que le gustaba, diciéndome que era muy atractivo y me besó. Me ilusioné tanto que terminamos teniendo relaciones muy inexpertas en su habitación. Ella no había tomado ni una sola gota de licor, estaba en sus cinco sentidos y que diga esas cosas rompe algo en mi.
Aunque supongo que gran parte de que ella no se sienta segura de hablar del tema es el hecho que al día siguiente me dio tanta vergüenza que salí de ahí apenas salió el sol y me acosté en la habitación de Liam. Cuando ella despertó simplemente me ignoró, me molesto, pero no dije nada al respecto.
Lo que para mí fue una de las mejores noches de mi vida. Para ella fue un error.
El sonido de mi celular llama mi atención. Es un mensaje de mi madre.
Mami:
“Hijo, tráeme unos papeles que están en mi oficina, por favor. Están en el segundo cajón a la derecha, es el único sobre amarillo que hay ahí. Gracias ”
Mi madre siempre de perezosa.
Cierro la puerta para ir hasta el despacho de mamá.
Mis padres tienen una oficina cada uno en casa, ambos están uno alado del otro en la primera planta.
Entro al gran salón para buscar en su escritorio.
Sin querer abro el tercer cajón a la derecha, me doy cuenta que me equivoco porque no hay ninguna carpeta amarilla.
Algo llama mi atención, una gran carpeta marrón que tiene escrito muy pequeño 'Patrick O'Brien'. Tomo la carpeta y la abro.
En ella hay muchos papeles y un corte de periódico.
“El médico cirujano Patrick O'Brien fue asesinado en un ataque a su actual novia Bella Müller.”
¿En un ataque?
No, mi papá murió en un asalto a él, no a mamá.
Sigo revisando los papeles. Mientras más leo mi corazón salta más en el pecho.
Recortes de periódicos de un secuestro, autopsia de una bala en la yugular a cierta distancia, noticias sobre el rescate de los hermanos Müller, Fotografías de una mujer y un hombre en trajes, fotografías de él y mi madre sonriendo.
“Carter, asesinado en el lugar.”
“Bella Müller y Patrick O'Brien han sido atacados"
Mi cabeza da vueltas, pero me doy cuenta que mi padre biológico no murió en un simple asalto.
Sin darme cuenta están todos los papeles regados por el escritorio de mamá.
Vuelvo a la gaveta donde hay más fotos de mi mamá con mi papá Patrick sonriendo en algún lugar que desconozco.
¿Por qué no me da estas fotos en vez de guardarlas? ¿Por qué no me dijo la verdad?
Ella tiene mucho que ver en la muerte de mi padre y me lo ha ocultado todo este tiempo.
Mis manos tiemblan y siento unos pequeños pitidos en los oídos.
—Patrick—escucho la voz de mamá desde la puerta.
Alzo la vista para darme cuenta que tiene esa cara de póker que yo heredé de ella. Mientras que mis ojos están abiertos de par en par tratando de que las lágrimas no salgan de mí.