Camilo Doble mis manos, tenía ira, y más al verla sobre los brazos de Fernando, joder, saber que ella solo me utilizo para su conveniencia hace que todo pudo ser diferente. La ví alejarse nuevamente de él, y está vez se bebió todo lo que tenía en la copa de un solo sorbo. —Debes tener la conciencia muy sucia, o mejor dicho, ¿Cómo haces para respirar, sabiendo que jugabas con mis sentimientos?. —La vi dar un golpe tan pronto susurré a su oído. —¡Ya basta, Camilo! Déjame tranquila —vociferó ella. —Esta bien, solo quería que haré de tu vida un infierno, así como volviste la mía, y te advierto no pienso irme de mi casa, ahora me pienso quedar ahí para siempre. Su cuerpo se tenso, y una lágrima resbaló sobre sus mejillas, por un breve segundo quise correr y abrazarla, pero no, ella no lo

