42 Durante los días que siguieron, Rachel había tomado distancia de Luc, rechazando almorzar con él y el resto de la familia, echándolo de su oficina cuando iba a buscarla y haciéndose pasar como enferma cuando había intentado convencerla que lo hospedara. Había sido un verdadero asedio y Rufus había permanecido distante y frío, como si nada pudiera turbarlo. Aparentemente parecía que tenía total confianza en Rachel, pero a ella no se le había escapado la frialdad con la que la trataba en privado. Estaba segura de que Rufus había visto lo que había sucedido en la fiesta, en la cocina, entre ella y Luc, pero no había tenido el coraje de hablarlo abiertamente. No solo la trataba con indiferencia, sino también en la cama se limitaba a dormir o leer, y la única vez que habían hecho el amor

