11 “ Vengo a buscarte a las ocho, así vamos juntos a la cena de beneficencia. Siempre sino es mucha molestia mi compañía. Aiden.” Le había alcanzado con ver ese mensaje, mientras se dirigía en taxi hacia el Bounce para festejar la mudanza de Abigail, para borrar toda la euforia de ese día de locos. No sólo Emma se había olvidado de esa noche, pero ahora no tenía ganas de salir. Cuando llegó al local para el aperitivo, antes de ir al restaurante, se dejó caer deprimida sobre en un taburete frente a la barra, esperando a sus amigas. Tomando un Rossini, se dejó llevar por la tristeza de ese matrimonio malo y fatigoso. Cuando llegó Rachel, estaba al borde de las lágrimas por el dolor que le causaba ese marido al que no conseguía acercarse. “ ¿Emma, todo bien?”, preguntó Rachel acercán

