Trevor perdió la coordinación de sus ideas al ver a Brianna aparecer en el salón. Estaba radiante con el vestido n***o brillante que se había puesto, uno de los tantos que él le había regalado, ceñido a su diminuta cintura y tan ajustado en la parte superior que hacía resaltar sus generosos senos. La cabellera la llevaba suelta permitiendo que cayera sobre sus hombros desnudos, y se había maquillado para seducir. Sus labios se notaban más carnosos y provocativos, volviéndose una obsesión para el hombre. —Joder, ¿de dónde carajos sacaste a esta ninfa? —le preguntó Joey en susurros para que solo su amigo lo escuchara. Joey era un sujeto alto y un poco obeso, un chef especializado en comida española, el país de dónde provenían sus abuelos paternos. Gracias a sus palabras, Trevor pudo r

