Salgo del baño, junto con Max, mientras trato de calmar mis nervios, que siguen alterados por la revelación que llevaba maquinando en mi mente tantos años y que ahora, es una realidad. ─¿Estarás bien? Si quieres, hoy me voy contigo, para ayudarte a decirle a tu familia, le diré a Dome que me acompañe ─pregunta, Max, llamando mi atención. Asiento, pasando saliva. ─Gracias, Maxi, lamento meterte en tantos problemas ─digo, alborotándole el cabello. ─Mi vida no es aburrida, gracias a ti ─declara, guiñándome un ojo─. Te escoltaré hacia la oficina de junta, el consejo te espera con tu abogado, tu padre ha conseguido uno muy bueno, así que no te tienes de qué preocupar ─explica, mientras caminamos por los pasillos atestados de personas, que se encargan de limpiar los daños ocasionados por u

