Escucho las patas pesadas del lobo, mientras se acompaña de los gruñidos feroces. Se posa a mi costado y levanto el mentón, clavando mis ojos en los de Julieta. Poso mi mano en la cabeza del animal. ─¿Te acuerdas cuando intentaste asesinarme? Por esa razón, un oficial intentó abusar de mí ─inquiero, sintiendo mis latidos ardiendo en mi pecho, por el recuerdo invadirme. Ella mantiene su semblante endurecido, frunciendo sus labios y empuñando la daga en su mano. Se queda expectante a un ataque, se nota por su postura. Sus ojos brillan de la impotencia. ─Debí de matarte entonces, no debí de fallar ─murmura, en un gruñido, mirando al lobo. Suelto una risa sardónica. ─Sí que debiste de hacerlo, sino, no sería tu pesadilla en este instante ─aseguro, acariciando el pelaje─. ¿Recuerdas hab

