Diaval Gambino Mi pecho sube y baja al ver las imágenes que me posan encima de mi escritorio. La rabia, me invade, cuando detallo la figura de mi Doncella, tan hermosa como siempre, besando a un bastardo…siento cómo me arden las manos, queriendo estrangularlo, hasta ver sus ojos explotar por la presión. ─Portami la testa di questo disgraziato! ─demando a uno de mis hombres, que trabajan como sicarios para mí o para lo que me plazca mandarlos a hacer─. ¡Pero ya! ─Exclamo, pasando mis manos por mi cabello, en ofuscación. Me desato la corbata, mirando de nuevo las fotos, de ella contra una baranda, con las tetas en el aire, siendo penetrada por él─. ¡Hijo de puta! ─Grito, lanzando las cosas de encima del escritorio. Las ganas de obviar el plan, y pasar por alto todo el proceso, me están su

