Violeta Sus labios eran el cielo. Coloca sus manos en mi cintura, me acerca a el y sentir nuestros cuerpos unidos. Decido dejarme llevar, hasta que recuerdo que estamos en una clínica. Lo alejo, debemos controlarnos. —Estamos en una clínica. No podemos estar montando estés espectáculos, Alexander —Rueda los ojos. —Me importa lo más mínimo quien pueda vernos. Quiero besarte hasta no sentir mis labios. Extrañe tus besos, tu cuerpo y tu hermosa sonrisa. Dejame disfrutarte —Me besa de nuevo. —Para Alexander… —Escuchamos unos pasos acercarse. Me alejo de el. Tomando una distancia prudente entre nosotros. La puerta se abre. Dejando ver a la Señora Daniela. Una mirada fría me deja ver qué no está nada feliz en tenerme aquí. —¿Dónde está Serena, hijo? —Alexander nota lo incómoda que estoy

