Amanda, abrió los ojos tan grande como plato, no daba crédito a lo que escuchaba, se encontraba hiperventilando, el sujeto del contrato era el mismo con el cual, tuve mi primera vez, me embarazo y ahora, se encuentra amenazándome, para que me case, y técnicamente, soy su propiedad exclusiva en el contrato con el bar, así que no tengo escapatoria, me caso o destruye, mi vida y la, de mi hermano. —Esto es extorsión, dice Amanda, frunciendo el ceño, y cerrando sus manos en puños. —No se puede, llamar extorción, si firma voluntariamente, un acuerdo. Tu misma, te sentenciaste, a ser mía de por vida. Aceptas casarte, y salva a tu hermano, o rechaza mi oferta, destruyo tu vida, la de tu hermano, y te arrebato al niño, que llevas en tu vientre, tú decides. Tienes cinco minutos. —Espera, es much

