Erika, le preguntó directamente, a Chad. —¿Esto fue idea tuya? Dijo la mujer señalando, el diamante. —Había escuchado, que el contenido del cóctel equivale a lo que vale, la persona que lo bebe, y honestamente, considero que voy a casarme, con una mujer que equivale, más que un quilate. —¿Me estás diciendo que valgo 5 quilates? Dice Erika frunciendo el ceño. —No, en absoluto, vales más que 5 quilates. Pero según el bartender, no podía colocar, más quilates a la bebida, porque el peso y la composición destruirían el cóctel, y tomando en cuenta, que te enojaras más por el cóctel destruido, que, por los quilates incluidos, preferí dejarlo como me lo recomendó, el bartender. ¿hice mal? Chad, pregunto esto último, con un rostro preocupado. Erika, quien mantenía una mirada fija en él, al ver

