Después de cuatro horas, Caspian despertó y vio que, ya había anochecido. Sara seguía dormida, debajo de él, estaba en una posición bastante, tentadora, el hombre solo tendría, que deslizarse por su entrada, y se la estaría cogiendo una vez más, como hace escazas horas, mientras la veía, recordaba aquel susurro amenazador, lo cual le provoco, una pequeña risa, que logro contener, aun no lo podía creer, había logrado que esa mujer, se enamorara del él, hasta ese punto. Nadie tendría idea, de que tan feliz se encontraba, Caspian en ese momento, por fin había encontrado, a una compañera, tan posesiva, y terca, como él. Ya no tenia nada, que pedirle a la vida, salvo unos hijos sanos, porque tenía interés, en tener varios. Pero, por ahora disfrutar de su esposa, le era más que suficiente. Al

