Tras, un momento de mirarse mutuamente, Caspian se levantó de su asiento. Y se acercó, a su mujer susurrándole. —En este momento, no me molestaría, dejar todo esto, y arrastrarte a la cama, me siento muy necesitado. Espero, que lo entiendas, preciosa. —Espera, Caspian. No estabas, preocupado, de que. alguno de tus documentos, se hayan perdido, qué tal si fue algo tan importante, que puede ocasionar, algún tipo de pérdidas, más adelante. —La mayoría, de los documentos, dentro del despacho, poseen una copia de respaldo, en la oficina, y si en tal caso, alguien se atrever, a utilizar alguno de esos documentos, para chantajearnos o sacar provecho, te aseguro, que mi gente, podrán manejarlo. eso, claro. Ahora, con ese detalle claro, no me habías prometido, que después de que las pastillas antic

