Sara, al verla, simplemente, pudo decirles. —Busquen, a mi marido. La señora Carmen, obedeció y salió de la habitación, en dirección al despacho. Poco tiempo después, la Señora Carmen trajo consigo al señor Caspian, el cual, al ver a su esposa con el ceño fruncido, se preocupó y le preguntó —¿Te pasó algo, cariño? Sara miró a las sirvientas, las cuales se dieron cuenta del gesto, y salieron de inmediato de la habitación. Apenas las 2, mujeres habían salido, Sara le contestó, a su marido. —Caspian Hilton, me vas a conseguir, una silla de ruedas, en este preciso momento, porque tengo que asistir, a una reunión. Y gracias a ti, y tu paquete, mi cuerpo, no me está respondiendo. Caspian, tomó su mano y la dirigió a su rostro mientras, se lo tapaba, se echaba a reír, la situación, le parecía

