El sin mediar palabras, ni esperar nada, la levantó de la cintura y se la llevó a la habitación. Cuando Sara recuperó la compostura, ya se encontraba en su habitación. Siendo besada frenéticamente por Caspian, apenas ingresó a la habitación, el hombre posó sus labios en ella, mientras cerraba la puerta. Esta vez ella, no se resistió ante la tentación, dejó que prosiguiera, lo que había dejado inconcluso el día que le propinó un golpe. El hombre, a la vez que la besaba y acariciaba el rostro. Empezó a dirigirla, hasta el borde de la cama, antes que prosiguiera, ella se apartó jadeando y le dijo. —Sé amable, por favor, es mi primera vez. Caspian no daba crédito a lo que escuchaba, aún se encontraba embriagado, por el aroma embriagador de la mujer. Así que simplemente asintió y siguió besán

