Cuando una mujer tiene que huir de su depredador, no se lo piensa dos veces, ni siquiera una. Lo primero que hace es tomar la primera oportunidad que se le presenta y corre sin mirar atrás, tampoco le deja lugar al arrepentimiento o al vacilamiento, porque un segundo de duda te puede costar la vida. Si lo sabré… Yo aproveché dos oportunidades de un tiro: primero, que después de una obediente década de esclavitud s****l, Valentino por fin comenzó a confiar en mí, empezando por encomendarme pequeñas cosas que cumplía al pie de la letra; hasta que un día, me entregó un mensaje que debía ser entregado a un hombre a quien no se me permitía conocer. Claro que, su confianza no fue cien por ciento sincera —tal y como él me había dicho— y, aunque él jamás me comentó nada, yo sabía que dos de sus h

