Manuel se puso de pie y caminó hacia nosotros. Se dirigió primero a mí. —Sé cuan molesta te sientes por esta paupérrima situación. Mónica y yo nos sentimos defraudados. —Comenzó a decir. Posó sus manos sobre mis hombros y añadió—: Lo único que puedo hacer es desearte el mejor de los éxitos, que seas feliz junto a la persona que amas, y que, así como afrontaron esta prueba, superen las que vendrán. —Me abrazó, y, por supuesto, le respondí. Me sorprendió que, al separarnos del abrazo, Manuel se dirigiera a José Miguel. "Yo quiero a Stefanía como una hija, y ahora que está contigo, te pido con el corazón en la mano, que la cuides, ames y respetes", fueron algunas de sus palabras. En efecto, los presentes nos sorprendimos. José Miguel le respondió, aunque manifestó "no tener las palabras ade

