El momento romántico fue interrumpido por una llamada telefónica. Desconocía el número, a decir verdad. ¿Y si se trataba de un secuestrador, extorsionador, violador o cualquier otro sujeto malintencionado? Se han visto casos, y no son nada agradables, para ser honesta. José Miguel mantenía su vista puesta. De pronto me percaté de la pasión que irradiaba de ellos cuando me miraba. El teléfono seguía vibrando en mi palma derecha. Decidí no atender la llamada. Por un instante, creí que él se molestó. Luego comprendí que estaba ensimismado en sus pensamientos. Me causó curiosidad saber de que iban estos. De pronto recordé que no era importante. Me di un baño, mientras él se ocupaba de la cena. El agua recorrió mi cuerpo desde la cabeza. Temblé en respuesta al frío causado. Con fuerza, lavé

