Mi mente necesitaba procesar esta información. Él, el amor de mi vida, mi príncipe, mi gordo, se ocupó en sacarme del encierro en el que estaba y traerme a uno de los lugares más bellos de Venezuela. Se enfocó en hacer uno de mis sueños realidad. ¿Cómo no amarlo más después de esto? —¿Te gusta? —inquirió. —¿Qué sí me gusta? —Aclaré mi garganta pues la voz se me quebró—. ¡José Miguel esto es lo más bello que he visto en años! —Él me miró y noté como sus ojos brillaban—. Mi amor... No sé que decirte, no sé como agradecerte lo que haces por mí. —Con decir gracias es suficiente, mi vida bella. —Me incliné hacia él y besé sus labios—. Quise que pasáramos esta navidad juntos, los cuatro. —¿Los cuatro? —repetí, con evidente confusión. —Sí, los cuatro, mi amor...—Colocó una mano sobre mi vien

