Narra Candy Después de que llegó mi jefe a mi casa y trató de hablar de todo lo que ha pasado, yo no le vi el caso de hablar de ello y menos disculparse, sólo lo abracé y él hizo lo mismo, porque a pesar de todo aun lo quiero mucho. Después de estar un rato así, Edward se separa de mí y me mira por un instante, sus hermosos ojos aun lucen muy tristes, se levanta del sofá y sin decir nada se dirige a la puerta pero se tambalea un poco, yo reacciono y voy hacia él y lo detengo antes de que salga. - Edward, no te puedes ir así- le digo con preocupación - No… no quiero darte más molestias- dice con tristeza - Por favor, quédate- le insisto - No me das molestias- lo tomo de la mano y lo guio hasta la habitación de visitas - Gracias Candy- se deja llevar

