Capítulo 18. El embarazo de Suheil…

4928 Words
El día lunes, a ocho días exactos que Octavio salió de viaje, Suheil condujo su coche directamente a un laboratorio, donde se hizo la prueba de embarazo, la cual dio como resultado: Positivo. Ella algo preocupada en cuanto a cómo tomaría Octavio esta noticia, prefirió no decirle nada hasta que no llegue y hablar con él de frente, cara a cara. No le quería presionar bajo ningún concepto, siempre ha pensado que ella es una mujer independiente y que puede afrontar cualquier situación que se le presente. Ahora si necesitaba buscar un ginecólogo, para eso necesitaba a sus amigas. Así que llamó a una de sus amigas, a Nora, para que le recomendará una ginecólogo obstetra, esta lo hizo y ella llamó para pedir cita con ella. Se la dieron, pero para el día viernes de esa semana a las dos de la tarde. Ella al colgar el teléfono, pensó que para esa fecha ya Octavio estaría ahí. Y no hallaba qué hacer ¿si decirle o no? En todo caso, iba a esperar a que el llegara. Ese día, justo al salir del laboratorio, él le llama y le pareció extraño que a esa hora ella no estuviera en su oficina. Suheil, para no mentirle, solo le dijo salí a buscar algo, pero ya voy a la oficina de vuelta. -      El… ¿Cómo te sientes? -      Ella… algo cansada, he tenido mucho trabajo -      El… aprovecha sacarlo para que cuando yo llegue me dediques todo tu tiempo a mí. -      Ella… siempre mi amor… Ella estaba en una disyuntiva entre hablar ahora o esperar que él llegara de viaje. -      El… mami te dejo, voy a entrar a la primera charla de hoy. -      Ella… éxitos mi vida. -      El... gracias mi vida Suheil, estaba algo preocupada, con todo y que en su mano izquierda llevaba el anillo de compromiso que él le dio el día sábado de la semana anterior. Sin embargo, desechó sus pensamientos y fue a trabajar. En la tarde al llegar al apartamento recibió una llamada de él… -      Hola amor ¿Cómo te fue hoy? -      Ella… bien mi vida, mucho trabajo, pero ahí voy, -      El… te extraño mi amor, no se te olvide que te amo. -      Ella… igual yo a ti, es más, estoy desesperada por tenerte aquí. -      El sonriendo… ya falta poco mi vida, me faltan dos charlas… Los dos conversaron de lo que hicieron en sus respectivos trabajos y de cómo les fue. No obstante, ella sintiéndose cada vez peor, quería dormir y así le hizo saber a Octavio, que se estaba cayendo del sueño y que no entendía porque, es como si no hubiera dormido la noche anterior. -      El… anda mi amor, duerme y después hablamos -      Ella… gracias mi vida… que descanses. -      El… igual tú. Suheil se acostó a dormir, y le dio corrido hasta el otro día a las cinco de la mañana cuando se despertó, nuevamente con los mareos y ahora náuseas con vómito. Hoy se sentían peor que ayer, así que decidió no ir a trabajar y alimentarse bien para ver si así repone las energías y el equilibrio que le faltaba. Ese día, se sentía tan mal, que no pudo comer nada, salvo una que otra fruta, consumió mucho líquido para mantenerse hidratada. Octavio llamó, pero como estaba dormida, no escuchó el repique de su teléfono. Siendo las diez de la mañana, cuando se despierta nuevamente, un poco mareada, va al baño y el celular nuevamente repica, presumiendo que es el, se devuelve a la habitación a buscarlo y al tratar de responder, el celular se le cae y se desarma, ella dejo eso así en el piso, porque tenía muchas náuseas. Fue al baño, vomitó y volvió nuevamente a la cama, débil, sin fuerza alguna. No tenía ánimo ni para recoger el celular. Octavio, muy preocupado y presintiendo algo estaba pasando, salió a cumplir su compromiso. Hoy le costó concentrarse en la actividad, gracias a Dios contó con un personal excelente al cual le dio indicaciones para que ellos dirigieran el curso, mientras él resolvía de alguna manera como saber de Suheil. Recordando que ella le había dado el número de su secretaria, la llamó. -      Buenos días… te habla Octavio Abreu, el novio de Suheil, tú me puedes comunicar con ella… -      Secretaria… buenos días señor Octavio, la jefe no vino hoy, porque se siente mal, está indispuesta, desde ayer anda mal… -      Octavio… pero ¿Qué tiene? No me he podido comunicar con ella y me siento muy preocupado porque ella está sola. -      Secretaria… no sabemos a ciencia cierta que tiene, ella ayer cuando salió de aquí andaba muy pálida y estaba como sudando frío. -      Octavio… tú me puedes ubicar el número de su mamá, que no lo consigo… -      Secretaria… ya lo busco. Al conseguirlo le dictó el número, él le agradeció la información. Octavio, de inmediato llamó a la mama de Suheil, quien al escuchar su voz, le preguntó… -      ¿Qué pasa hijo? Te noto preocupado... -      El… Mercedes, disculpa te moleste, pero, estoy en Anzoátegui, salí de viaje la semana pasada por asuntos de trabajo, y me preocupa que todos los días hablo con Suheil en la mañana antes de irse a su oficina, pero hoy la he llamado varias veces y no responde, primero repicaba ahora no, entra directamente a buzón. Llamé a su secretaria y me dijo que no fue a trabajar por que se sentía mal. Ella anoche solo me dijo que tenía mucho sueño y que se quería dormir temprano.   -      Mercedes… dejame ir hasta allá hijo para ver qué pasa. -      Octavio… ¿tú tienes llave del apartamento? -      Mercedes… en algún momento ella me dio una copia por si acaso algo, ya la busco, -      Octavio… mejor y confío en Dios, no sea nada malo, por favor apenas llegues avisame, estoy en una charla, pero no tengo en este momento cabeza para nada, que no sea Suheil. -      Mercedes… tranquilo, te llamo. La mama de Suheil, llamó de inmediato a su esposo, le explicó lo que estaba pasando, de inmediato fue por ella y salieron los dos al apartamento de Suheil. Al llegar hablaron con el vigilante, quien los dejó entrar y además les informó que ella no había salido desde ayer que llegó en la tarde. Los dos subieron preocupados y abrieron el apartamento con el juego de llave que ella les había dado, entraron y todo estaba en silencio, caminaron al dormitorio de su hija y la encontraron desmayada en el piso. Mercedes, abriendo la boca y llevándose la mano a la misma, emitió un grito ahogado, corrió hacia donde estaba su hija, se acercó a ella, se arrodilló y lo primero que hizo fue tratar de tomar el pulso, el cual casi no se le sentía. Ricardo, la levantó en sus brazos y la acostó en la cama. Mercedes, observó el celular de Suheil tirado en el piso, lo recogió, mientras corría al baño buscando alcohol, al acercar el frasco a la nariz de su hija, está reaccionó. No obstante, su papá llamó una ambulancia para llevarla a una clínica. Su madre, se recordó de Octavio y le devolvió la llamada… -      El… Mercedes, dime ¿Qué pasó? ¿Qué tiene Suheil? ¿Cómo está? -      Ella… aún no sabemos, la encontramos desmayada en el piso, el celular estaba en el piso, creo se le cayó y se desarmó o no sé, porque no quiere prender. -      Él… pero ¿Cómo la ves? -      Ella… está como ida, aún no ha reaccionado totalmente, la vamos a llevar a la clínica. -      El… voy a ver si consigo pasaje para irme de una vez, por favor, si le pones tu celular en el oído para que Suheil me escuche… -      Ella… ok. Mercedes se acercó a su hija y hablándole para que reaccione le colocó el celular al oído y le aviso a Octavio para que le hablara… -      El… mami soy yo Octavio, ¿Qué tienes? ¿Cómo te sientes? Voy a ver si consigo pasaje para irme de inmediato y cuidarte. -      Ella… balbuceando y casi sin fuerzas, solo atinó a decir… no, no, no te preocupes… -      El… si mi amor me debo no preocupar sino ocupar, ya voy saliendo para el aeropuerto porque de alguna manera me voy… -      Ella… si, si, y no dijo nada más. -      La mama de Suheil habló con él… Octavio, parece que se volvió a desmayar te voy a colgar. -      Octavio… si Mercedes gracias, estamos en contacto. El salió del hotel directo al aeropuerto a negociar con quien sea un pasaje para volver a Maracaibo. Al llegar al aeropuerto trató de ver si por casualidad conseguía negociar un pasaje, exponiendo su caso. En la misma agencia de viaje donde compró los distintos pasajes, le dieron solución, hubo que pagar una diferencia, lo cual hizo de inmediato, pero en dos horas salía en vuelo directo a Maracaibo. Fueron las horas más largas de Octavio. Mientras esperaba, el mantuvo contacto con Mercedes, quien ya estaba en la clínica con Suheil. Aún no les habían dicho que tenía, le hicieron muchos exámenes pero debían esperar de dos a tres horas para obtener los resultados. El vuelo de Octavio salió justo a tiempo. Antes de salir, él había llamado al presidente de la corporación para explicar lo que estaba pasando, quien de inmediato se puso a sus órdenes, Octavio le agradeció su amable intención. Una vez en el aeropuerto, buscó un taxi y se dirigió directamente a la clínica donde estaba Suheil. Ella, ya había reaccionado, pero no tenía ánimos ni fuerzas para hablar. Su mamá estaba con ella, mientras su padre y sus hermanos estaban afuera esperando los resultados, para saber exactamente qué tenía ella. Entretanto, Octavio ya iba camino a la clínica. Al llegar, su suegro y sus cuñados, se levantaron de los asientos donde se encontraban y lo saludaron. El dejándoles la maleta, pidió hablar con el médico que la atendía, quien lo recibió de inmediato. Este comenzó a realizar una serie de preguntas a Octavio, sobre todo, si ella estaba sometida a fuertes presiones o angustia o si había tenido algún problema. Él le respondió que hasta donde tenía conocimiento, no, ella la noche anterior cuando hablaron por teléfono solo le dijo que tenía demasiado sueño como si no hubiese dormido nada la noche anterior. -      El médico, le preguntó… ¿tú vives con ella? -      El… sí. -      El médico… se están cuidando -      El… no. -      El médico… eso no lo sabía. Levantó el auricular del teléfono y marcando la extensión del laboratorio, pidió agregar a los exámenes de Suheil Camargo, el examen de beta- GCH. -      El… todos esos síntomas los ¿puede generar un embarazo? -      El médico… si algunas mujeres no sienten nada, otras, presenta uno o dos síntomas, ella hasta ahora los ha presentado todos. Vamos a esperar. Ven para que la veas. Octavio caminó acompañado del médico hasta el cubículo de observación donde tenían a Suheil, donde incluso le estaban poniendo un suero para hidratarla, porque presentaba un poco de deshidratación. Ahí estaba la mamá de Suheil, quien al verlo, lo abrazó y le dijo… -      Hijo gracias por avisarme, no, no sé qué hubiera pasado con mi hija… -      El, observando a Suheil, llorosa y algo demacrada… le respondió a su suegra… ella es mi vida. Gracias a ti, por moverte de una vez. Y con la misma, se acercó a Suheil, quien comenzó a llorar… -      ¿Qué pasó mi amor? ¿Qué sientes? Ya estoy aquí para cuidarte. -      Ella, con una voz muy débil, poco audible y mencionando las palabras por sílabas, respondió… gracias mi amor, por estar aquí… ¿Te interrumpí el viaje? -      El… para nada, ya me quería venir, esta fue la excusa perfecta, para venime. Te amo y te extraño mucho, cuando no estoy cerca de ti. -      Ella… y yo a ti. El Doctor, le pidió a la mamá de Suheil salir para que no haya mucha gente en el cubículo y no les llamen la atención. Vamos a dejarla con Octavio. -      La mamá de Suheil, aceptó encantada salir, para dejarlo a los dos porque sabía Octavio era la mejor medicina para su hija. Una vez afuera, todos estaban más tranquilo con la llegada de Octavio quien se había convertido en el centro de todo para Suheil. Así que seguro estaba ya mejor con él ahí. Pasada una hora, el médico volvió al cubículo, y encontró a Octavio sentado en la silla, acariciando a Suheil, ella estaba acostada de lado, con los ojos cerrados, pero al sentir al doctor ahí, abrió los ojos de inmediato, observando como él mostraba los resultados de los exámenes, los cuales traía en sus manos. Así que mirándolos a los dos, les informó… ¡felicitaciones, van a ser padres!... -      Octavio mirando fijamente a Suheil, sonrió y cerró los ojos. Al abrirlos nuevamente, le comentó al médico… cuando ella me dijo ayer que tenía demasiado sueño y que no se explicaba porque, ya que parecía que no hubiese dormido la noche anterior, se me vino a la mente, esto. -      El médico… debes ponerla en control, el embarazo apenas va iniciando. -      Octavio sin quitar la vista a Suheil y acariciando su rostro con sus manos, le dijo al médico… si tranquilo la llevaré a un ginecólogo. -      El médico… debo informar a los padres de Suheil. -      Octavio… sí hazlo, ellos saben que estamos viviendo juntos, lo que no saben es que no nos estábamos cuidando. -      El medico… ok Al salir el médico, Octavio le preguntó, porque la noticia no te sorprendió… -      Ella… porque ya lo sabía -      El… ¿Cómo así? -      Ella… desde el viernes me estoy sintiendo mal, pasé un horrible fin de semana, así que ayer temprano fui al laboratorio para hacer el examen y me salió positivo. -      El… ¿porque no me dijiste anoche, lo que estaba pasando?… -      Ella… porque creí era una noticia que no te podía dar por teléfono. Así que decidí esperar hasta que llegaras, recuerda lo que te he dicho… no quiero que te sientas obligado por nada ni por nadie. Yo asumo mi responsabilidad, porque desde el primer día que estuvimos yo debí protegerme y no lo hice, me deje llevar por el amor y la pasión que sentía por ti sin medir las consecuencias. -      El… levantando su mano izquierda y tocando el anillo de compromiso que le dio hace unos días, le dijo… contigo estoy dispuesto a asumir todas las consecuencias. Solo que sinceramente no pensé quedaras embarazada tan rápido. -      Ella… ni yo… además, no sentía nada, hasta éste viernes. Pero hoy fue peor, me levanté a duras pena, para ir al baño, cuando me llamaste, al querer contestar el teléfono se me cayó y se desarmó. En todo caso, no lo pude recoger porque me estaba vomitando, fui al baño, al regresar a la habitación quise recogerlo del piso, pero no sé, que me paso, creo me desmayé. Cuando desperté estaba aquí. Aunque mami, me dijo que en el apartamento reaccioné y hable contigo, eso no lo recuerdo. -      El… sí, es cierto hablaste conmigo. -      Ella… mira ayer después de los resultados del laboratorio hablé con Nora, una de las amigas con las que camino, y ella me recomendó su ginecólogo, pedí la cita y la tengo este viernes a las dos de la tarde ¿quieres ir conmigo? -      El… si, te dije que asumiría contigo toda la responsabilidad. -      Ella… no así no quiero que me acompañes. No como una obligación, no es tu responsabilidad, te lo he dicho. Si vas a ir así, toma, se quitó el anillo de compromiso y se lo devolvió poniéndolo en sus manos, no tienes ninguna obligación ni responsabilidad conmigo, por favor, vete, así no te quiero. -      El… tratando de tranquilizarla, le dijo… por favor entiéndeme, esto no es fácil, ni para ti ni para mí.  No estaba en mis planes ser padre. -      Ella… ni en los míos tampoco. Pero de algo si estoy segura, en el momento que lo concebí, él fue producto del inmenso amor que siento por ti y es lo único que me interesa. Y aquí tienes la respuesta de porque no te lo dije, porque presentí que la noticia no te agradaría. Ahora por favor Octavio vete… -      El… no me voy a ir. En ningún momento te he dicho que la noticia no me agradó -      Ella… ni me lo vas a decir, aunque lo sientas, por favor vete. Prefiero no verte. -      El… cálmate mi amor. Él quiso abrazarla, ella echando su cuerpo hacia atrás, esquivo sus brazos, no lo dejó que la tocara. Estaba decidida a separarse de él. -      Ella… Octavio, por mi bien y el de mi bebe, vete, no te quiero ver, por favor. Cuando me sienta mejor, ve al apartamento y busca tus cosas, quiero que te vayas de ahí. -      El… ¿me estas sacando definitivamente de tu vida? Mami, sé que te debes sentir muy mal, y que posiblemente por el mismo embarazo, me rechaces, porque eso también es viable, pero tanto tú como él bebe me necesitan, no los puedo desamparar. -      Ella… para que compruebes que realmente él bebe es tuyo, te espero este viernes a las 2 en la clínica, de tal manera que entres conmigo y le preguntes al Doctor, lo que quieras saber. -      El… Suheil, ¿Por qué me dices esto? Yo he creído en ti, no necesité ninguna prueba para aceptar el amor que sentías por mí, ni el hecho, de que he sido tu único hombre… en ningún momento he dudado de ti. Siempre he pensado que eres una mujer honesta, de frente, sincera. -      Ella… para que no rompamos todo lo bonito que hasta ahora hemos vivido, vete, dame tiempo, de asimilar todo esto, por favor, déjame con mi familia, yo les explico, que soy yo la que no te quiere ver. -      El… ¿no me dejaras disfrutar de ver crecer mi hijo dentro de ti? -      Ella… ese es tu derecho y no te lo quitaré nunca. Pero deseo que estés convencido al cien por ciento que es tuyo… -      El… de eso no tengo la menor duda… sino no estuviera aquí. Y se levantó de la silla, salió del cubículo y se fue a hablar con el médico. Octavio le explicó lo que estaba pasando y le preguntó… -      ¿Es normal esa conducta? -      El médico… el embarazo es un proceso de muchos cambios hormonales, pero no soy el más indicado para sugerirte o darte ese tipo de respuesta. Acompañala al ginecólogo y habla sinceramente con él sobre todas tus dudas. Es el único que te puede dar todas las respuestas que buscas. -      Octavio… ok, gracias. Octavio, salió de la sala de observación donde la tenían a ella y al salir se encontró con el papá de Suheil, quien le preguntó si pasaba algo, al parecer aun no sabía nada… -      Octavio… Ricardo, Suheil está embarazada y me quiere separar de ella y de mi hijo, me está pidiendo que la deje… -      Ricardo… yo lo sospeché cuando ella empezó a decir lo que sentía ¿no se estaban cuidando? -      Octavio, sacudiendo la cabeza de un lado a otro, le afirmó… no. -      Ricardo… entonces ¿Cuál es el problema? Si no se estaban cuidando, era porque inconscientemente los dos estaban deseando embarazarse. -      Octavio… cuando iniciamos nuestra relación, es cierto que le dije que no estaba en mis planes ser papá… -      Ricardo… pero eso fue hace cinco años aproximadamente, ¿Cuál es el problema que haya pasado ahora? Haciendo énfasis en sus palabras, agregó… yo diría que ya era hora… ¿Qué más van a esperar? -      Octavio… sin aclarar las palabras pronunciadas por su suegro, ya que eso era algo muy privado entre él y Suheil, solo comentó… no entiendo el rechazo de Suheil. -      Ricardo… que salió igualita a su madre, cada embarazo, lo pagaba yo. Me echaba de la casa. Pero no me iba, ahí me quedé, yo no me iba a perder ver crecer a mis hijos en su vientre. Además que al parecer eso era genético porque su mamá fue igual. -      Octavio… llevándose las manos a sus sienes y cerrando los ojos, pronunció… o sea, esto ¿sería una conducta normal en ella? -      Ricardo… si, para ella sí, es normal, porque ha ido pasando, de generación en generación, pero no quiere decir que sea normal para todas las mujeres embarazadas. -      Octavio… gracias Ricardo, no te imaginas el peso que me acabas de quitar de encima. -      Ricardo… pero no me has dejado felicitarte. ¡Felicitaciones, yerno! -      Octavio… gracias, si no es por la preocupación tan grande que siento, te invitaba a beber unos whisky. -      Ricardo… quedate tranquilo, en unos días, cuando se vuelva a familiarizar contigo o cuando tenga ganas de ti, se le pasará eso. Es más disfrutala porque si salió igual a la madre, ahora es cuando tendrá más ganas de ti y se lo dijo sonriendo, dándole una palmadita en el hombro. -      Octavio, se sintió muy a gusto hablando tan clara y directamente con su suegro como si lo hiciera con un amigo, por eso le dijo… gracias a Dios que estas aquí, ya me hubiera ido derrotado a llorar a casa de mis padres. -      Ricardo… no tranquilo, es más hazle creer que te fuiste o que te vas, después que ya la dejes ahí en el apartamento, duerme si quieres dos o tres días en otra de las habitaciones que ella no te vea en su habitación y la veras ir a buscarte para que la acompañes… yo viví todo eso, por partida triple… -      Octavio… o sea, ¿con cada embarazo? -      Ricardo… sí. Así que ajústate los pantalones que lo que viene es joropo. A lo que le den de alta, te vas en el vehículo contrario a donde ella se monte. Voy a entrar para ver qué han hecho… -      Octavio… sí por favor y gracias, aquí te espero.     -      Ricardo entró y su mujer estaba preocupada porque Suheil estaba llorando y deprimida, ¿qué te ha dicho el médico? ¿Cuándo nos la llevamos? -      Mercedes… Ricardo, Suheil está embarazada… -      Ricardo… si ya lo sé, Octavio me lo dijo, pero ¿Qué te ha dicho a ti el médico? -      Mercedes… que esperemos la hidraten para llevarla a la casa. -      Ricardo… ¿Qué me quieres decir? -      Mercedes… que Suheil ha peleado con Octavio y no me voy a arriesgar en dejarla sola así. -      Ricardo… ¡mujer! No te recuerdas lo que me hiciste en los tres embarazos de nuestros hijos -      Mercedes… ¿a qué te refieres? -      Ricardo… a que me echabas de la casa,  de tu vida. -      Mercedes… ¿crees que nuestra hija está viviendo lo mismo? -      Ricardo… sin lugar a dudas… por eso ya hable con él y lo tengo ahí afuera esperándome. Así que ella se va para su apartamento y él la cuidara. Ya le dije lo que debe hacer, siguiendo lo que me dio resultado contigo y sonrió. -      Mercedes… Suheil, de repente se pondrá brava conmigo, -      Ricardo… eso es lo de menos, tú eres la madre, no podemos dejar solo a Octavio, conociendo nosotros la situación. Así que no le digas nada de que él está aquí, es más hazle creer que se fue, para que lo extrañe de una vez. -      Mercedes… como tú digas, espero de resultado tu teoría. -      Ricardo… ya veremos. Así pasaron dos horas más, hasta que por fin el médico habló con Octavio y la dio de alta. Él iba en el coche de Oscar para que Suheil no se incomodara. Ellos salieron adelante para que Octavio acomoda la habitación. El al subir y entrar a la recamara observó cómo quedó el celular de ella, pero al armarlo volvió a prender y no se dañó la pantalla. Entro al baño y lo limpió rápidamente por encima, antes que ella llegue, para que no le vuelva a dar fatiga. El habló con sus cuñados los dejó ahí, mientras bajó a buscar el tratamiento que le pusieron y algunas cosas que le sugirió el médico comprar para ayudarla con las náuseas y el vómito. Mientras Octavio buscó todo, sus suegros llegaron con ella, y la ayudaron a acostarse. Su mamá fue a la cocina y le preparó un caldo de pollo para ayudarla a recuperar sus energías. Octavio llegó con el tratamiento y con algunas frutas, galletas, mermeladas y otras cosas que compró para que ella comiera algo, mientras le dura ese malestar. El ayudó a su suegra en la preparación de la comida, estaban en eso, cuando él recibió una llamada del Presidente de la corporación… -      Octavio ¿Qué ha pasado con tu novia? -      El… ya la tengo aquí en el apartamento, está mejor gracias a Dios -      Regino… ¿pero qué te dijo el médico? ¿que tiene? -      El… está embarazada, voy a ser papá -      Regino… ¡Felicitaciones, amigo! Debe ser la noticia más hermosa que le den a uno, bueno tú porque estas joven, y de repente no la vez, con la misma emoción y pasión que la veo yo, que ya tengo unos cuantos años encima, y aun no he podido ser papá. Es realmente una bendición Octavio, que Dios te premie con un hijo. Me alegro mucho por ti. Felicitame a tu novia. Y Bendito sea Dios, que te regaló esa bendición. -      Octavio… gracias Regino, muchas gracias por tus felicitaciones y por preocuparte por ella. Estoy con mi suegra preparando un caldo de pollo para animarla, porque estaba deshidratada. -      Regino… que bueno, que cuentas con el apoyo de su mamá. Bueno amigo, me alegró mucho la noticia, disfruta esta bendición, no sé si quieres un permiso aunque sea por tres días, los que te faltan de la semana y te reintegramos el lunes. -      Octavio… te lo agradezco, en todo caso, si la veo mejor y me puedo fugar hasta la empresa por un rato, ten la seguridad que ahí estaré.   -      Regino… ok. Que pases una noche tranquila. -      Octavio… gracias Al colgar, el mira el reloj y se da cuenta que van para las siete de la noche, se quedó asombrado cómo el tiempo voló y ya cayó la noche. Mercedes terminando el caldo, le preguntó… -      ¿Se lo das tu o yo? -      El… voy a seguir los consejos de tu esposo, por favor, ayúdame tú, que ella no se entere que estoy aquí en el apartamento, hasta que ya sea inevitable me vea. -      Ella… ok, creo que es mejor, así no se predispone… -      El… ok y gracias Mercedes. -      Ella… no tienes que darme las gracias, recuerda que es mi hija, sonriendo con él. Además le dijo… tenle paciencia, no está en nosotras ponernos así, es más no nos damos cuenta. Yo me enteré a los años cuando Ricardo echaba los chistes. -      Él, llevando sus manos a la frente y los ojos, echando su cabello hacia atrás, se frotó la frente y la sien como si le doliera, cerrando los ojos, asintió con la cabeza y le confirmó… si estoy pidiendo a Dios me de mucha paciencia. -      Ella… pidiendo así te pondrá más situaciones para que la desarrolles, dile que pones todo en sus manos y da las gracias. Has eso y veras maravillas en ti. -      El… agradeciendo por esto, le dijo… haré como me dices -      Ella, salió a la habitación para dar de comer a Suheil. Esa noche, todos comieron la cena que preparó Mercedes, ya cerca de las ocho de la noche todos se retiraron a dormir, ocupando las dos habitaciones restantes que había en el apartamento, incluyendo Octavio, porque Mercedes se quedó a dormir con Suheil. Esa noche Suheil casi no podía dormir, se despertaba a cada rato, recorriendo la cama con sus manos buscando algo ¿será a Octavio? Su mamá, adivinando esto, le preguntó… -      ¿Qué pasa hija? ¿Qué quieres o que buscas? -      Ella… ¿Octavio se fue? -      Su mamá… lo botaste ¿verdad? -      Ella… era mejor, él no quería ser papá -      Su mamá… ¿te lo dijo así, directamente? -      Ella… no, pero yo lo sé -      Su mamá… puede que antes te lo haya dicho, pero de repente, ahora cambió de idea… -      Ella… no, él quiere asumir al embarazo y a mi bebe como una responsabilidad u obligación de él. Así no lo quiero a mi lado. -      Su mamá… entonces me enorgullezco de que elegiste para padre de mi nieto a un hombre cabal, responsable, serio, correcto. -      Ella… no me entiendes madre… -      Su mamá… claro que te entiendo mucho más de lo que imaginas. Anda, trata de dormir, para que descanses y mañana verás todo desde otra perspectiva. -      Suheil… sí. Que descanses -      Su mamá… tu igual. Las dos se quedaron dormidas. En la madrugada Octavio se despertó, caminó hacia la habitacion de Suheil, se asomó despacio para saber cómo estaban, al verlas tranquilas y totalmente dormidas, volvió a la habitación que estaba ocupando mientras a ella, se le pasa el disgusto que tiene en contra de él. 
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