Maximiliano Los brujos se habían ido, ya no habría maldición, ni temor, solo el dolor de perder a Lol, ni la sangre, ni los cordones umbilicales de mis hijos lograban restablecerla, a cada instante su cuerpo se consumía, igual que el de los brujos, el proceso era un poco más lento, porque era un cuerpo vivo, a diferencia del de ellos que usaban un cuerpo muerto. Mi hermano estaba desesperado, yo podía sentir su dolor en mi corazón, invoqué a Ixtab para pedir que nos ayudara, pero se negó a escucharme. —Ella tomó su decisión, tu poder no te permite ir contra los designios de otros dioses. Tuve que volver con las manos vacías, recordé que Itzamná me dio el regalo de la vida eterna para Miriam, debía hablar con ella, si le dábamos la vida eterna a Lol, ella y yo nos separaríamos y no podr

