Después de que Noah corriera de regreso a la habitación, cerró la puerta con llave y le hizo una videollamada a Alexander desde su teléfono. La llamada fue respondida en cuestión de segundos. Alexander apareció con una sonrisa orgullosa, sacando pecho y buscando aprobación: —¿Qué tal? ¿Papá se emocionó al verla, verdad? ¿Está enamorado de mi mami? Noah quedó sin palabras ante su expresión tan segura. —¡Mañana cambiamos de identidad como siempre! Esas palabras de amor que confesaste hicieron que mi papá casi vomitara. Alexander lo miró incrédulo. —¿Cómo es posible? ¡Esa carta me la escribieron! Yo creo que estuvo muy bien redactada. Noah suspiró internamente, sintiendo que debía intervenir personalmente para juntar a su papá con la señorita Samantha. Así que declaró con firmeza: —M

