Anya.
Vale, admito que hoy no es mi mejor día.
Aparte de que se me olvidó hacer un ensayo de un texto que sí leí, estoy de mal humor desde temprano. ¿Por qué? Fácil, decidí terminar con el chico con el que estaba saliendo por una sencilla razón: lo sentía como un falso amor. ¿Cómo llegue a esa conclusión? BTS. Cuando escuché la letra de “Fake Love”, me sentí identificada con la relación que tenía, por lo que no sé si fue valor o estupidez, pero tomé la decisión de terminar con él.
Lo que no espere fue que él insinuara que tenía otra relación, cosa que en serio me pareció indignante, porque aun cuando soy pervertida, boca sucia y que hechizó a las personas con mi aparente encanto (que no existe), no soy infiel, a pesar de que tengo las cualidades para hacerlo. Antes de que golpeará al chico me fui, porque en serio se merecía una golpiza por eso. ¿Cómo fue que duré siete meses de relación con él? Aun no sé la respuesta, y supongo jamás la sabré.
Ahora estaba en un descanso, escuchando algo de música para alejar los pensamientos negativos de mi cabeza, cuando el golpe de Yaz en mi espalda llamó mi atención, girando a verla de inmediato.
–¿Estás loca? Pudiste haberme lastimado –la regañé, quitándome los auriculares.
–Ya quisieras tu que te hubiera lastimado –fue su respuesta, sentándose en el puesto del frente de la mesa donde estaba –. ¿Qué te puso de mal humor?
–¿Cómo sabes que estoy de mal humor?
–Te conozco –señaló, tomando una de mis papas –. ¿Qué sucedió?
–Alexander.
–¿Volvió a desaparecer?
–No, esta vez lo obligué a desaparecer –suspiré, recargando mi espalda del respaldo de la silla –. Terminé con él.
–No jodas, ¿en serio?
–Muy enserio.
–¿Cómo fue eso?
–Solamente tomé la decisión y se lo dije.
–Pero no fue eso lo que te puso de mal humor.
–Tal vez fue el hecho de que insinuara que estaba con alguien más –solté de manera irónica.
–Y lo mandaste a la mierda.
–Exacto.
–Bien por ti, esa relación ya estaba frustrándote, sobre todo cuando desaparecía semanas, como si fuera una clase de mago –pareció felicitarme, haciéndome reír.
–Lindo comentario, gracias –agradecí, viendo a la coordinadora de la carrera acercarse a donde estábamos.
–Buenas tardes, chicas –saludó amable.
–Buenas tardes, Doctora. ¿En qué podemos ayudarle? –pregunté curiosa.
–Necesito que vengas conmigo –respondió, confundiéndome.
–¿Yo?
–Sí, es algo importante.
–Mejor ve, si pasa algo te mandó mensaje –me alentó Yaz.
Asentí, despidiéndome de ella para ir con la coordinadora, saliendo de la cafetería. Estaba nerviosa, ella casi nunca me buscaba, a menos que haya hecho algo malo y ni siquiera me diera cuenta.
–¿Puedo saber qué fue lo que hice? –le pregunté, harta del silencio.
–No hiciste nada malo si es lo que te preocupa. Me pidieron que te trajera a esta reunión –respondió, abriendo la puerta del salón que se usaba para conferencias.
–¿Reunión? –murmuré confundida, entrando sin mirar quien estaba dentro.
–Lamento la tardanza –se disculpó ella en inglés –, la encontré en la cafetería.
–No se preocupe, entendemos su tardanza –respondió una voz masculina en inglés.
Ese fue el momento en que decidí girar y ver a quien (o más bien quienes estaban), y juro que casi me caigo de culo al ver a BTS junto a su manager a no más de dos metros de mí. Pensé de inmediato que era una broma, pero supongo que era la más pura verdad frente a mis ojos, una verdad demasiado inesperada, loca y sorprendente, pero no sé si de buena o mala manera.
–¿Qué puta mierda es esto? –susurré, pero la risa de mi coordinadora me hizo saber que no lo susurre tan bajo, avergonzándome por mi boca sucia frente a ella.
–Anya, supongo que sabes quienes son ellos.
–S-sí.
–Quieren hablar contigo de algo importante, así que los dejaré solos para que charlen sobre eso –mencionó, sonriendo para luego salir del salón.
Respire hondo y tragué duro antes de girar sobre mis talones e ir a ver a mis ídolos, que supongo no vinieron aquí a arrojarme flores o algo así, eso ya sería muy raro, demasiado de lo que ya es la situación, digo, ¿cuántas probabilidades hay de que esto suceda?
–Señorita Anya, es un gusto conocerla. Soy Kim Hyun Soo, representante de los chicos –se presentó el manager, estrechando su mano con la mía.
–Un placer conocerlo, señor Kim.
–Déjeme presentarle a los chicos –comenzó, mientras los chicos hacían un ademán de levantarse.
–No se moleste, yo sé quiénes son –lo interrumpí –. Es un placer conocerlos, mi nombre es Anya Marquez –me presenté en coreano y haciendo una reverencia.
–¿Sabes hablar coreano? –preguntó SeokJin con sorpresa.
–Sí, tomé algunos cursos –respondí, rascando mi nuca por el nerviosismo que sentía.
–Perfecto, en ese caso podemos comenzar –dijo Hyun Soo –. Los chicos han visto su vídeo del baile de la canción de Fake Love…
¡Maldita sea! ¡No puede ser! La vida está en mi contra, eso es seguro. Me doy un golpe en la frente, avergonzada por esto. Estoy metida en tantos problemas, que me sorprende estar viva todavía.
–¡Mierda! ¡Lo lamento mucho! Era una actividad y como no sabía todos los pasos tuve que improvisar. Lo lamento mucho, mis más sinceras disculpas –me disculpé, inclinándome.
Joder, sabía que algo malo pasaría, sabía que dejarme llevar iba a traer consecuencias y aquí están, frente a mí para regañarme por un fiasco de baile, aun cuando varias ARMYS habían dicho que le había gustado. Sus risas me hicieron saber que estaba haciendo el ridículo, así que me levante un poco para verlos reírse.
–Tranquila, no vamos a regañarla –dijo Hyun Soo.
–Ah, ¿no? ¿A que han venido entonces? –pregunté confundida, sentándome en una silla cercana.
–Hemos de confesar que nos gustó muchísimo tu baile, fue espectacular ver la pasión, entrega y fuerza con la que bailaste, en serio estamos sorprendidos –comentó Taehyung, sorprendiéndome un poco.
–Dejamos a un lado las formalidades porque no somos tan grandes que tú, no creo que alguien aquí quiera sentirse mayor –aclaró Hoseok.
–JungKook y ella son de la edad, no olvidemos eso – recordó Jimin con burla, haciendo que el mencionado gruñera.
–Ah, veo que investigaron sobre mí, que dato más interesante –me burle de manera involuntaria, ocasionando que algunos se sonrojaran. Me disculparía, pero estoy más enfocada en tranquilizarme.
–Dejando eso de lado, hemos estado pensando en hacer algo importante para las ARMYS, y entre todos hemos decidido hacer un vídeo especial contigo –explicó Namjoon, dejándome fría.
–¿Están hablando en serio?
–Muy en serio, será algo sensacional –dijo Jimin convencido. Estaba en shock, la verdad no sabía que decir.
–¿Y bien? ¿Qué nos dices? –preguntó Yoongi, hablando por primera vez.
–Yo… no lo sé… esto es… es mucho… – confesé insegura.
Todos se miraron como si quisieran decirse algo con la mirada, para que luego, JungKook arrimara su silla más cerca de mí.
–No tienes por qué sentirte insegura, nosotros creemos en ti y daremos el 100% para que esto funcione, trabajaremos duro para que se haga realidad –me dijo, inclinándose más hacia mí, como si quisiera contarme un secreto –. ¿Vas a intentarlo, o vas a rendirte? –preguntó en voz baja.
Lo miré un poco los ojos. Tenía una manía de no mirar a las personas a los ojos no tanto por vergüenza, sino porque soy muy desconfiada y era más cómodo para mí, siento que los ojos traen muchas emociones, no lidio bien con eso. Muchas veces me he rendido sin intentar y muchas veces me he arrepentido, no quiero que se repita la historia ahora, no quiero decepcionarlos cuando parece que creen en mí. Respiré y decidí patear el culo del miedo y la inseguridad para aceptar esta oferta, además, ¿quién no quiere pasar tiempo con BTS?
–Daré mi máximo esfuerzo, de eso estén convencidos –respondí con una sonrisa.
–¿Eso es un sí? –preguntó Hoseok.
–Pensé que quedó claro, pero si lo que quieren es escucharlo, está bien: sí, lo haré.
De pronto, todos se levantaron para gritar y abrazarse emocionados, mientras cubría mis pobres oídos ante el escándalo. Me reí un poco de su actitud antes de ver a Hoseok venir hacia mí, levantarme y darme un abrazo. Admito que me paralice no por quien me estaba abrazando, también porque eso de abrazar personas no es lo mío, me hace sentir incómoda, algo que Hoseok logró notar, porque se separó de mi apenado.
–Oh, lo siento es que estoy emocionado –se disculpó, levemente sonrojado.
–Tranquilo, es que no soy muy buena abrazando a la gente –lo tranquilicé, aun abrumada por su abrazo.
–Igual a Suga, no es muy afectivo –señaló Taehyung, mirando al mencionado.
–Al parecer, soy su versión femenina –comenté, sonriendo con burla.
–Ya que ha aceptado, tengo aquí un contrato… –comenzó a decirme su manager, explicándome cada clausula, dejando en claro que lo firmará cuando me sintiera lista y estuviera conforme con las clausulas.
–Entonces, ¿cómo nos vamos a organizar? –preguntó Jin.
–No corran aun, falta algo importante –dije maliciosamente.
–¿Qué cosa? –preguntó JungKook.
–Convencer a mi mamá.
–¿Va a ser muy difícil? –preguntó Hoseok.
–Amigo, les va a costar.
–Podemos hablar hoy mismo con ella, te podemos pasar a dejar a tu casa –sugirió Yoongi.
–Muy buena idea, iré por mis cosas y los alcanzó.
–Sí, pero antes ¡Foto del recuerdo! –exclamó Jin tomando su celular.
Taehyung y Hoseok se pusieron a mi lado, y aun cuando no me gusta tomarme muchas fotos, sonreí, para no opacar la foto, pero, ¿cómo podría, cuando estoy con siete chicos que son muy atractivos, aun sin maquillaje? Agradezco haberme arreglado un poco más antes de salir de casa, bien dicen que nunca sabes que puede pasar a lo largo del día.
–Oh Dios, ¿cómo es que tu sonrisa puede opacarnos? –preguntó Hoseok, haciéndome reír.
–Es un don –le respondí.
–Que modesta –mencionó Namjoon, porque hay muchas ocasiones, en que suelo ser bastante egocéntrica con mi apariencia.
–Supongo que se acostumbraran a eso. Iré por mis cosas –anuncié, saliendo del salón para ir por mis cosas, pero encontré a Yazmin en la entrada de mi salón, parecía buscarme.
–Anya, ya iba a dejarte tus cosas –dijo al verme, dándome mi mochila y chamarra.
–¿Se canceló la clase? –pregunté.
–Sí, el profesor avisó.
–Oh, qué bueno.
–¿A dónde vas?
–Me van a dejar a la casa.
–Bueno, te vas con cuidado y me mandas mensaje cuando llegues.
Asentí, colgando mi mochila al hombro, caminando de vuelta al salón de conferencias, hasta que sentí una mano en mi hombro, sosteniéndome con fuerza. No lo dude cuando tomé esa mano, giré y le hice una llave, para evitar que hiciera algo más.
–¡Maldición! ¡Eso duele! –siseó una voz masculina en coreano.
–¿JungKook? –pregunté confundida.
–Claro que soy yo, ¿esperabas a alguien más? –preguntó de vuelta.
–No, pero tampoco te esperaba a ti –respondí, soltando su mano.
–Los chicos creyeron conveniente que uno de nosotros te esperará.
–Y te escogieron a ti, ¿no?
–Bueno… a ellos les gusta molestarme –respondió avergonzado, acariciando su mano.
–Tranquilo, entiendo bien eso –lo tranquilicé, caminando a la salida del campus.
Puedo verme tranquila y que no me pasa nada, pero en realidad, estoy como loca, pensando que caminó al lado de mi ídolo, que sin querer lo lastime y que me habla con un poco de familiaridad. Pasan demasiadas cosas en mi mente, que decir, como actuar y comportarme para no parecer una loca, porque esto es demasiado para mi mente.
–¿Sabes algo? Eres una de las primeras ARMYS que conozco que no se nos lanza encima –comentó de pronto, sacándome de mis ideas.
–No creas que no estoy emocionada de conocerlos, no soy tan expresiva como algunos quisieran.
–Oh, ya veo… –murmuró, escuchando las risas de mis compañeras, que estaban un poco alejadas, pero que parecían tener intenciones de acercarse.
–Mierda, debemos irnos ahora o ellas vendrán a molestarnos –pedí de manera presurosa, porque no quiero que descubran quien está aquí.
–De acuerdo –aceptó, tomándome de la muñeca, para alejarnos con rapidez de ahí.
Fruncí el ceño ante su acción, odio que me toquen así, me hace sentir patética, incómoda y como una muñeca de trapo, que toman y mueven a su antojo. Cuando ya estábamos lejos de ellas, me solté de su agarre, haciendo que me mirara confundido.
–¿Qué pasa?
–Odio que me tomen así y me conduzcan como si no tuviera sentido de la orientación, no me gusta que me controlen.
–Lo siento, yo no lo pensé mucho para hacerlo –se disculpó apenado. Cerré los ojos y suspire, creo que estoy desquitándome con él.
–No, yo lo siento, no estoy de buen humor el día de hoy… –intenté disculparme, incómoda por la situación en que lo puse.
–Tranquila, todos tenemos malos días –sonrió, caminando a mi lado.
–Siempre tengo días malos, pocos son los buenos –susurré para que no me escuchará, viendo a Jin recargado en la puerta del copiloto, notando nuestra llegada.
–¿Por qué tardaron tanto? –preguntó, alzando un poco la visera de la gorra que traía.
–Tuve un contratiempo –fue mi respuesta, subiendo a la parte de atrás, con los demás chicos.
–¿Seguros que no se fueron a esconder a algún lado? –preguntó Namjoon con una sonrisa burlona.
–Amigo eres muy pervertido, y eso hace que me agrades más –mencioné, haciéndolos reír.
Les di la dirección de mi casa, encendiendo el auto para ir hacia allá. Estoy casi segura de que este va a ser un viaje épico, sobre todo si vas con lo que parece siete personalidades diferentes ansiosos de saber más de mi persona. Dios, ayúdame y dame paciencia para soportarlo, porque siento que esto va a ser un caos, pero espero que un buen caos.