Mi vista se dirige a dónde él ve. Mi brazo ensangrentado por el cuchillo. Sonrío y le doy un asentimiento de cabeza. Por una parte mi padre no dice nada y prefiere quedarse en silencio hasta que llegamos a la mansión, bajo del auto rápidamente para ir a ver a mi nana. Me la encuentro viendo Netflix con palomitas, y para mi sorpresa Eidam y Katrina están con ellas. Un chillido sale de mi garganta espantando a mis mejores amigos, pero en cuestión de segundos siento a dos cuerpos sobre mí, y puedo escuchar la risa de la nana Amniete desde aquí. —¡Están aquí! —chillo feliz abrazando a mis amigos. —¡Eso no es todo! —escucho la gruesa voz de mi amigo—. Nos quedaremos a vivir aquí. Me separó de ellos, y nos levantamos de un tirón del piso. Mi boca se abre completamente que podría jurar qu

