Sean Bauer se despertaba con un fuerte dolor de cabeza, los ojos irritados y un gran pesar en su corazón, miró la pantalla de su móvil y vio que ya se acercaba la hora de ir a clases, giro su cuerpo en la cama y observo el techo por un largo rato, no quería moverse de ese lugar, no tenía ánimos para levantarse, sobre todo para enfrentar a Leo. Cerró sus ojos dejando escapar un largo suspiro y una pesada lágrima. - Leo. ¿Por qué Sean aún no viene? - No lo sé mamá.- Tomaba su desayuno en silencio. - ¿Estará sintiéndose mal? El siempre es de los primeros en levantarse.- Se giró hacia su esposo.- Cariño... - Iré a verlo.- El padre colocó su periódico en la mesa.- Si aún no está aquí es porque debe sentirse mal, Sean no falta a sus responsabilidades sin razón. - Está bien déjame ir.- La se

