- Entonces… - había llegado el momento de preguntar algo más, ya sospechaba que aquellos chicos que la acompañaban no eran su pareja, pero tenía dudas de si había alguien o no – sé que no has venido con nadie en plan… pareja… pero… ¿estás con alguien? – ella negó con la cabeza, pero se veía seria.
- Hace unos meses lo dejé con el chico con el que salía.
- Oh vaya… lo siento, quizás no debí preguntar.
- No, tranquilo… creo que fue lo mejor… me siento mejor sin él. – hizo una pausa - ¿Y tú? ¿estás con alguien?
- Tampoco… a ver, he conocido chicas, pero entre el trabajo y los estudios no he tenido demasiado tiempo libre…
- Bueno, aún somos jóvenes y podemos creer en el amor – se rio – mira a Inma y José, – miré a nuestros amigos en la pista de baile – ellos rebosan amor.
- Son un gran ejemplo de amor adolescente que perdura en el tiempo –miré a nuestros amigos con algo de tristeza – la pena es que no siempre es así. – la pregunta de qué habría pasado si yo no me hubiese alejado como lo hice me perseguiría toda la vida, pero ahora tenía ahí a Desi, a mi lado… y tenía que contarle algo más. – Desi, el año pasado fui a la quedada de antiguos alumnos de nuestro curso. Pensé que estarías allí – volví a mirarla a ella y parecía sorprendida de lo que había dicho.
- No tenía ni idea de que había habido una quedada.
- ¿En serio? – ella negó con la cabeza.
- Sabes que no tenía muchos amigos en el instituto, ya apenas hablo con Bea que era la única con la que mantenía relación.
- Allí vi a Lidia y me dijo que ya no hablabais mucho, pero pensé que sí que sabías lo de la quedada.
- La verdad es que llevo años sin hablar ni ver a Lidia, empezó a salir con un chico de su facultad y nos distanciamos. Del instituto sólo tenía a Bea, aunque también nos distanciamos… y ahora… estamos intentando recuperar el contacto. – hizo una pausa pensativa – Supongo que nadie me echaba de menos como para invitarme a una fiesta así.
- Yo te eché de menos – sonreí. – A los amigos del instituto que me quedan los sigo viendo de vez en cuando, no necesitaba ir a esa fiesta para verlos, además yo no terminé el instituto con vosotros. Fui sólo porque quería verte. Quería ver la mujer en la que te habías convertido… quería comprobar si hice bien alejándome… - aquella frase la dije con tristeza, la conversación se estaba poniendo un poco dura emocionalmente, incluso para mí.
- ¡Decidiste por mí! – me reprochó y levanté la mirada hacia ella sorprendido y dolido, pero no por el reproche, sino porque tenía toda la razón, así que la dejé hablar. – Decidiste por mí que lo mejor era alejarte, sin tener oportunidad de hablar o de intentar algo entre nosotros. Sabías lo mucho que te quería y aprovechaste el mismo día para decirme lo que tú sentías y para alejarte de mí rompiendo mi corazón en mil pedazos… - su tono bailaba entre el reproche y suavizarlo, le estaba doliendo soltar todo aquello. – Sé que pensaste que era lo mejor y si lo pienso ahora, creo que tenías razón, pero sigue doliendo Checo, porque nunca te olvidé del todo, siempre has estado presente… - bajó la mirada y respiró hondo, supe que estaba a punto de caer su primera lágrima y yo no quería eso. – A veces incluso comparaba inconscientemente a otros chicos contigo… bueno, con el tú del que me enamoré en el instituto, y eso dolía… - sus últimas palabras cargadas de tristeza fueron acompañadas por esa lágrima, pero la atrapé con mi pulgar y respiré hondo para confesarme yo también con ella.
- Yo tampoco pude olvidarte… y también llegué a comparar a algunas chicas contigo… pero ninguna me miraba como tú… nunca encontré una mirada sincera, pura y enamorada como la que tenías aquel día en el baile… Reconozco que el año pasado en aquella fiesta quise volver a ver esa mirada. Fui sólo por eso – agaché la mirada – aún tengo el número de teléfono de tu casa y muchas veces pensé en llamarte… pero no sabía qué decirte…, por eso quería que conocieses a Saúl, él sabe toda la historia y me dio fuerzas cuando flaqueaba y me arrepentía de haberte confesado todo... quizás hubiese sido más fácil irme sin más, sin despedirme…, pero sentía que debía decírtelo.
- Yo no se lo he contado a nadie… - sonó triste, lo había guardado sólo para ella, eso tuvo que doler mucho más de lo que yo me había imaginado – bueno, esta tarde al presentarte a mis amigos… me han obligado a contarles, pero solo he hecho un resumen rápido, ni siquiera Inma lo sabe… supongo que si hubiese imaginado que te vería aquí se lo hubiese contado al menos a ella. – Nos quedamos unos minutos en silencio, mirándonos y apartando la mirada cada pocos segundos.
- Desi… ¿de verdad quieres que volvamos a ser amigos?
- Mi corazón se aceleró en cuanto escuché tu voz en la puerta de la iglesia. Pensaba que no te volvería a ver nunca… pero ahí estabas… siendo una de las partes protagonistas de uno de los momentos más bonitos que he vivido… Algo ha hecho que nos volvamos a encontrar. ¿En serio piensas que voy a dejar que desaparezcas otra vez? – sonrió. – Fuiste uno de los motores de mi vida en una época dura y tomaste una decisión unilateral… los amigos no hacen eso… pero perdonan los errores. Yo estoy dispuesta a intentarlo si tú también lo estás… pero nada de decisiones drásticas por una sola parte, somos adultos y podemos hablar las cosas. Los amigos hacen eso.
- De verdad eres la gran mujer que sabía que serías – la abracé.
- ¿Podemos dejar la charla y seguir con la fiesta? Creo que nuestros amigos se sienten un poco abandonados por nosotros – sonrió y se puso de pie.
Volvimos juntos a la pista de baile y me quedé pidiendo unas bebidas mientras Desi iba al aseo. Cuando llegó a mi lado me abrazó por la espalda y eso me sorprendió, así que le ofrecí mi vaso de whisky en vez de su refresco, y me reí al ver su cara de asco cuando dio el primer trago. Fue una tontería, lo sé, pero era algo que me hubiese gustado hacer con ella en otra época. Una broma con cariño. Con el mismo cariño que esperaba hubiese hecho ella aquel abrazo por la espalda. ¿Podría quizás volver a haber una conexión especial entre los dos?
Nos separamos un rato para estar cada uno con sus amigos, pero no podía dejar de mirarla. Le seguía gustando bailar, se notaba a leguas porque no dejó de hacerlo ni una sola canción desde que nos separamos. Bailaba con sus amigos, con otros amigos de José e Inma e incluso ella sola. Se le veía feliz, tal y como muchas veces la había imaginado.
Llevaba ya un rato bailando ella sola de forma suave mientras se reía al lado de sus amigos, y decidí que era hora de ir a bailar de nuevo con ella. Quería volver a sentir su piel y a oler su perfume. Me acerqué al chico que estaba poniendo la música de la fiesta y le pregunté si podía poner Suavemente de Elvis Crespo, no era el tipo de música que más me gustaba escuchar, pero tenía que bailar esa canción con ella.
Me acerqué por detrás a ella y la tomé de una mano a la vez que le daba un empujoncito en la espalda baja para hacerla girar hacia mí. Recuerdo haber hecho eso mismo hacía unos años en el baile del instituto y su expresión esta vez fue mucho más sexy de lo que yo recordaba que fue entonces. Suspiró mi nombre cuando nuestras miradas conectaron.
- Nuestra primera canción. La primera que bailamos aquel día – le susurré en respuesta mientras comenzaba a bailar con ella.