Pov Sofía Abro la maleta con cuidado, como si tocar cada pliegue del traje de ballet fuera un ritual. Mis dedos recorren la tela suave y fría, deteniéndose en cada costura. Siento la textura entre los dedos, esa combinación de delicadeza y resistencia que define exactamente lo que soy: fuerte, pero femenina, consciente de mi cuerpo y de cada línea de mi figura. Saco el traje blanco, ligero, casi transparente en algunos bordes, y lo sostengo frente a mí, mirándolo como si me hablara. Suspiro y lo cuelgo frente al espejo del vestidor, dejando que mis ojos recorran mi reflejo, imaginando los movimientos que harán las curvas de mi cuerpo parecer infinitamente más suaves, más elegantes. Me quito la ropa con movimientos lentos, deliberados, sintiendo cómo el frío del aire acaricia mi piel. Ca

