Comenzó a mover sus manos de arriba abajo con calma, con tranquilidad aunque por dentro sentía que hervía. La quería toda, en su boca, en sus centro, en cada parte que él le dijera. —Ahora, escupela —dictaminó él como una sentencia. Ella abrió los ojos sorprendida, pero luego hizo lo que él le pidió. Un poco de saliva cayó en la punta y se deslizó por el tronco con suavidad. —Recoge eso nena, hazlo —dijo él con voz aguda. Sofia sacó la lengua y recogió su propia saliva, para luego, comenzar a lamer todo el tronco. Sabía tan delicioso que deseó quedarse ahí para siempre, lamiendo la v***a italiana de Salvatore Morgan. —Métela completa bebé, hazlo —pidió él como una súplica. Sofía sonrió de manera divertida. El jefe de la mafia italiana, el dueño de medio mundo y el hombre más temido

