Minutos después, el coche se detuvo frente a un edificio imponente. Una marquesina luminosa anunciaba un espectáculo de acrobacias y danza que mezclaba fuego, música y cuerpos desafiando la gravedad. Sofía se bajó con una sonrisa ansiosa, y él le ofreció su mano como un gesto automático. Dentro del teatro, el aire estaba cargado de expectativa. El techo se perdía en la oscuridad, mientras reflectores azules recorrían la multitud. El escenario brillaba con estructuras metálicas, sogas colgantes y una pasarela central que parecía flotar sobre la nada. El show comenzó con un estruendo de tambores. Acróbatas suspendidos en telas descendieron del techo con movimientos imposibles; bailarinas giraban envueltas en fuego; trapecistas volaban como si no existieran las leyes de la física. Sofía abr

