Plow, plow, plow Salían y entraban tan rápido que Sofía sentía que no podía respirar. El sentimiento era insoportable, casi inhumano y la lengua que se paseaba por su cuello la tenía mal. —¡Ahh! —exclamó cuando él clímax llegó a su cuerpo, haciéndola convulsionar y debilitarse, pero cuando pensó que había sido mucho ya, Salvatore la hizo inclinarse en el espejo. Sus manos apenas pudieron sostenerse del marco. Sintió cómo de una forma inhumana el abrió sus nalgas y también como la punta gruesa y magra, se deslizaba sin delicadeza por su canal. Su v****a lo abrazó en el acto, como si le perteneciera, pero, está vez no hubo delicadeza, Salva enrolló su cabello castaño entre sus dedos y tiró de ellos mientras se enterraba sin piedad en ella. El jaloneo fue doloroso, pero ella ni se inmutó.

