Una verdad-1

908 Words

El despacho quedó en silencio apenas Massimo cerró la puerta tras de sí. Salvatore permaneció sentado, inmóvil, con el habano apagado entre los dedos y la mirada fija en los documentos esparcidos sobre el escritorio. El eco de las palabras lo atravesaba como una cuchilla: Tiziano Ventresca está vivo. Se inclinó hacia atrás, los codos en los brazos del sillón, y dejó que el humo imaginario llenara el aire aunque aún no lo encendía. Había enfrentado traiciones, guerras y fantasmas, pero esa certeza le pesaba más que cualquier disparo. Pasaron segundos largos, tensos, hasta que finalmente se puso de pie. Avanzó hacia la puerta, pero antes de salir giró el rostro una vez más hacia el despacho. Frunció el ceño. Algo no cuadraba. «¿Por qué mierda siento que hay algo extraño en el despacho?»pe

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