La luna brillaba con intensidad por encima de sus cabezas, ya era muy tarde así que decidieron regresar a la ciudad, Gabriel cargo en su espalda a Ian, mientras Kendall acunaba a Mielle, Gabriel aún mantenía sus ojos vendados, por lo que Kendall le guiaba, caminaron a paso lento hasta llegar a la posada, esta estaba totalmente quemada la señora Rebeca estaba un lado y los vio llegar, por lo que se acercó a ellos rápidamente. -¿Están bien chicos?-. Les pregunto con preocupación. -Sí-. Le respondió Kendall. Gabriel estaba a unos pocos pasos de él, cuando la señora Rebeca lo vio se acercó asustada y tomó su rostro entre las palmas de sus manos. -¿Pero qué te ha pasado?-. La voz de la señora Rebeca estaba cargada con un tono de pánico, mientras no dejaba de mover el rostro de Gabriel de un

