―Selena, ven un momento a mi oficina ―ordenó Félix por teléfono. ―¿Ahora? ―Sí, ahora, necesito hablar contigo. ―Dame cinco minutos y subo. ―Está bien. Selena se había olvidado del problema con Susana y seguramente de eso quería hablar Félix con ella. Cerró su computador y se dirigió a los ascensores que la llevarían al piso séptimo, donde estaba la oficina del director. ―Dime, Félix, ¿Qué quieres hablar conmigo? ―Siéntate, Selena. Ella lo hizo sin muchas ganas. ―Quiero que me cuentes exactamente lo que pasó con la esposa del señor Ivanek, o de Robert, como tú le llamas. ―No empieces con tus sarcasmos, Félix. ―No empiezo con nada, es como tú lo llamas, ¿no es cierto? ―El señor Ivanek no quería ver a su esposa y como ella no quiso irse llamó a la enfermera para que la sacara.

