TE AMO

1580 Words
Dylan volvió al balcón, dónde vio a Alex, -¿Cómo te fue?- Preguntó Alex, Dylan miró a un lado, -Se que no se lo dijiste, parecía muy tranquilo cuando se la llevó a la habitación. -¿Él que?- Dylan parecía irritado -Se la llevó a la habitación, no olvides que a tu hermano le gusta dormir con ella. -Crees que ellos… -No lo sé, pregúntale cuando lo veas. -Ha se lo pregunté a Alessa, pero no contestó. -Claramente no podía hacerlo, no se qué demonios le hacías en el cuello, pero ella no podía moverse. -Mañana iré a cazar con Michael y hablaremos de esto. -Bien, alejarlo de nosotros, estoy seguro que es capaz de matarnos a todos si lo sabe. Dylan suspiró, -Iré a dormir. -Nos vemos- Alex se dirigió a la habitación con los demás, Dylan se dirigió a la suya, pasó por la habitación donde estaban Michael y Alessa, se inclinó intentando escuchar, pero no podía oír nada, sonrió levemente, -Seguro solo duermen- Se dijo a si mismo, sin saber lo que realmente sucedía dentro de esa habitación. Michael miró a Alessa, -¿Quieres decirlo primero? Ella se asintió nerviosa, -Estaba con Dylan en el balcón y pasaron cosas. -¿Qué tipo de cosas? -Él besó mi mejilla y luego mi cuello- Alessa miró a un lado, exponiendo su cuello, -Creo que también me mordió. Michael logró ver una pequeña y casi invisible marca en el cuello de Alessa, frunció el ceño, -Eso explica lo raro que estaba- Pensó Michael, notó que Alessa estaba nerviosa, ella entrelazó sus manos apretándolas, mientras desviaba la mirada, él suspiró, -No estoy enojado contigo- Dijo Michael Ella lo miró, -¿No? -No, pero de igual forma tengo que castigarte. -¿Castigarme?, ¿P-porqué? -¿Acaso lo olvidaste?- Michael se acercó al oído de Alessa y susurró, -No olvides que me perteneces- Ella entrecerró un poco los ojos, desde el primer día que se instaló con todos en aquella cabaña, Michael les había dicho a todos que ella le pertenecía, nadie podía tocarla, -Quítate la ropa, vamos a la cama- Dijo Michael, mientras le quitaba el abrigo Ella estaba nerviosa, -¿Por qué no está enojado conmigo?- Se preguntaba Alessa, mientras sentía las frías manos de Michael deslizarse por su cintura, desabrochó su pantalón, y fue quitándoselo, -¿De verdad no estás enojado conmigo? -No, no lo estoy- Susurró Michael mientras abrazaba el cuerpo semidesnudo de Alessa, solo le dejo puesta su remera y ropa interior, -Simplemente no puedo enojarme contigo, pero tendré que marcar mi territorio. -¿Marcar?- Alessa sintió como Michael, la tomó en sus brazos y la recostaba sobre la cama, él estaba sobre ella, la tomó de las muñecas con fuerza y la miró directo a los ojos, sonrió levemente y bajo acercándose el cuello de Alessa, Michael deslizó sus labios por su piel, hasta no resistirlo más, lamió el cuello de Alessa, luego abrió su boca y succionó una parte de su cuello, Alessa sintió un leve suspiro y su caliente aliento, esa habitación estaba fría, pero ambos estaban calientes, no fue la única parte que marco, hizo tres chupones en su cuello Él no la soltaba, solo la miraba fijamente, - Estoy seguro que lo sientes- Dijo Michael, refiriéndose a su pene, Alessa estaba sonrojada y nerviosa, Michael hizo un puchero al no escucharla, -Dime algo- Murmuró, aquella expresión en el rostro de Michael fue tan tierna que Alessa dejó escapar una palabra -Que lindo- Murmuró Michael se sorprendió al escucharla, solo sonrió y se sonrojó, -Así que te gusta. -Si- Alessa mirando a un lado avergonzada, luego lo miró, -Aun así, estoy un poco confundida, todo lo que sucedió hoy con ambos, yo… -Debí poner límites antes, mañana lo haré. -¿Límites? -Hablaré con Dylan. -¿Hablarás?, ¿Tú hablarás con él? Michael solo sonrió, -Si, ¿Es tan raro? -Es raro que sonrías tanto, nunca lo haces. -Solo estoy feliz. -Pero, ¿Por qué? -Porque me lo contaste, no lo ocultaste, creí que te gustaba mi hermano, pero ahora me siento más seguro- Dijo Michael mirando a un lado sonrojado Alessa estaba curiosa, -¿Seguro de qué? Michael la miró, -Me siento bien a tu lado- Sonrió mirando a un lado, -Más que bien y no quiero tenerte lejos, tampoco quiero que estés cerca de otro hombre y eso incluye a mi hermano- Alessa estaba avergonzada, ver aquel lado de Michael era algo nuevo, algo que ella no esperaba de un hombre como él, -Quiero estar contigo. -Y-yo no se que decir. Michael se acercó a su mejilla, ella podía sentir su respiración, su calor, podía sentir como le susurraba, -Solo dime que si, es todo lo que necesito. El peso de cuerpo de Michael impedía que Alessa logrará moverse, ella solo mantuvo su rostro de un lado, lo cerca que estaba Michael de su boca le resultaba sumamente intimidante y excitante, -S-si- Dijo Alessa nerviosa, Michael sonrió de par en par, mordió su labio inferior y sus mejillas estaban rojas, soltó las muñecas de Alessa y colocó sus manos en su cintura y giró en la cama, dejándola a ella sobre él, luego deslizó sus manos en su espalda hasta llegar a los abrojos de su sostén, lo desabrochó mientras la miraba fijamente, una vez que lo quito logró ver cómo se marcaban sus pezones a causa del frío, Alessa solo miró a un lado avergonzada, pero Michael dejó el sostén a un lado de la cama, se sentó, manteniéndola aún en su lugar y fue quitándole poco a poco la remera a Alessa, ella aún seguía sobre él, estaba nerviosa, miró a un lado avergonzada -No- Dijo Michael, colocó su mano en el mentón de Alessa, -No desviaras la mirada ni un centímetro- Se acercó a ella y la besó, deslizó sus manos hasta llegar a la cintura y recostó a Alessa nuevamente en la cama, se posicionó sobre ella y observó su cuerpo atentamente, sonrió mientras le quitaba su braga, luego él se quitó el bóxer, exponiendo completamente su cuerpo, aquel trabajado y marcado cuerpo, un par de cicatrices y el tatuaje de un escorpión a la misma altura de su m*****o, su pene tenía un tamaño que cualquier mujer desearía, un tamaño y anchura deseable, claro que eso la ponía nerviosa, aquellos ojos color avellana estaban fijos en ella -No tenemos protección- Dijo Alessa -Lo tengo cubierto- Dijo Michael con una sonrisa, tomo su pantalón, el cual estaba a un lado de la cama, y del bolsillo sacó un preservativo -¿De dónde lo sacaste?- Preguntó Alessa riendo -Eso es un secreto- Contestó Michael, lo dejó a un lado, se acercó a ella y comenzó a besarla, mientras sus manos recorrían el cuerpo de Alessa, ella con su mano izquierda acariciaba el cabello de Michael y con la derecha su espalda, él fue directo al pezón de Alessa, lo succionó mientras que su otra mano la deslizaba hasta su v****a, introdujo sus dedos y comenzó a masturbarla, ella gemía de placer, algo que amaba Michael, quería seguir escuchándola con más intensidad, así que bajó, lamió sus labios y sonrió, ella estaba muy excitada, se acercó a su v****a y comenzó a besarla, hasta introducir su lengua dentro, ella podía sentir cada movimiento, cada beso, Michael acariciaba sus piernas, deslizó sus manos hasta colocarlas en los pechos de Alessa -Hazlo- Gimió Alessa, al escucharla Michael se levantó y Alessa notó que su boca estaba cubierta por sus fluidos, -No me había dado cuenta de lo excitada que estaba- Pensó Alessa , Michael tomó el preservativo y una vez que lo sacó del empaque, él comenzó a colocarlo, frunció el ceño, Alessa dejó escapar una pequeña sonrisa, -Él preservativo es un poco pequeño- Dijo observando el pene de Michael Él logró colocarlo, la miró, se acercó a ella y la besó mientras lentamente introducía su pene, podía sentir la calidez dentro de Alessa y quería más, mucho más, al grado de introducirlo de un golpe, Alessa dejó escapar un pequeño grito de dolor y excitación, Michael se acercó a su oído y susurró, -Perdóname, simplemente no puedo contenerme contigo, no puedo Alessa- Continuó penetrándola, ella enlazó sus piernas a la cintura de Michael, él aprovechó aquel agarre, colocó sus manos en los muslos de Alessa y la levantó de la cama, la llevo hasta acorralarla contra la pared donde siguió penetrándola mientras la besaba, ella entrelazó sus brazos en el cuello de Michael, dejo de besarlo y mordió su hombro intentando soportar aquella intensidad, algo que lo volvió loco, caminó hacia la cama y la recostó, él seguía posicionado sobre ella, penetrándola sin parar, podía sentirlo, estaba cerca de acabar, quería seguir penetrándola, pero los gemidos y expresiones excitantes de Alessa no ayudaban, eso lo volvía más loco -Te amo,- Susurró Michael -¿Qué?- Alessa lo miró sorprendida -Te amo Alessa, te amo mas que a mi vida, te amo tanto- Con aquellas palabras Alessa llegó a su clímax, acompañada de Michael, quien mordió sus labios con tanta fuerza que provocó un corte en su labio inferior y la sangre se derramó en la mejilla de Alessa, ambos lograron acabar, Michael cayó rendido en los brazos de Alessa, exhausto pero al mismo tiempo, satisfecho. Alessa podía sentir como poco a poco Michael relajaba su cuerpo, y la abrazaba con fuerza, -Te amo- Murmuró Michael antes de dormirse
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