Capítulo 15: "Cruce de Destinos"
Ok, así que estábamos en el Santuario de los Hilos, ¿te acuerdas? Todo vibraba con una energía intensa mientras nos preparábamos para encarar a Erelith, el hechicero oscuro. Los hilos, algunos brillantes y otros oscuros, hacían su propio show mientras nosotros avanzábamos con toda la actitud.
Adrian, que tiene un oído más afilado que un cuchillo, estaba captando las vibraciones en el aire. "Siento a Erelith, está por aquí cerca", nos soltó, bien seguro de sí mismo.
Elara, apretando la mano de Adrian, compartió su fuerza. "Estaremos a tu lado siempre. Juntos, nos vamos a cepillar cualquier sombra que se cruce en nuestro camino".
Aric, el líder de la manada, asintió con seriedad. "Erelith está soltando fuerzas que podrían hacer pelota el tejido mismo del destino. Tenemos que frenarlo antes de que la líe más".
Los tres nos fuimos al centro del santuario, donde los hilos oscuros se veían más densos. Y de repente, Erelith salió de las sombras, con su figura imponente y esa mirada de maldad que tira pa'trás. "La tríada", soltó con una sonrisa burlona. "¿Vinieron a frenarme? Qué lindo".
Adrian, con sus sentidos de otro nivel, notó la oscuridad en la voz de Erelith. "Lo que estás haciendo puede hacer que Roca Luna colapse. No se aguanta el peso de tus ambiciones, chaval".
Erelith se rió, un sonido bien siniestro que retumbaba en el santuario. "El equilibrio es un chiste. Yo estoy destinado a llegar a la cima, y ustedes son solo obstáculos en mi camino".
Elara, con los ojos en llamas, le respondió con firmeza. "No vamos a dejar que tus sombras se coman la luz en Roca Luna. Somos la tríada, y nuestro destino es cuidar este lugar".
Aric, listo para la batalla, gruñó con ferocidad. "Tu magia oscura no se compara con la fuerza de nuestra unión. Estamos conectados por algo más fuerte que cualquier hechizo que puedas lanzar".
Erelith hizo un movimiento épico, invocando sombras que se retorcían en formas amenazadoras. "Vamos a ver qué tan fuerte es su unión cuando se enfrenten a la realidad de que su destino está atado al mío".
Nos pusimos en posición, cada uno listo para encarar las sombras que Erelith había soltado. La batalla arrancó con chispazos de magia, luces y sombras bailando en el aire mientras nos batíamos por el equilibrio de Roca Luna.
Adrian, confiando en sus sentidos afilados, se movía con una gracia que ni te cuento, esquivando los ataques de Erelith. "Tu oscuridad no puede tapar la luz que llevamos dentro", soltó, contraatacando con chispazos de la flor resplandeciente que llevaba.
Elara canalizaba su magia hacia la flor, tirando barreras luminosas que mandaban las sombras pa' otro lado. "Nuestra unión es nuestra fortaleza. No voy a dejar que tus sombras se coman la esperanza que representamos".
Aric lideraba la carga contra las criaturas sombrías que Erelith había convocado. "Roca Luna no se va a rendir ante las sombras. Nuestra tarea es proteger a nuestra gente".
La batalla llegó al punto más picante cuando Erelith, re caliente por la resistencia de la tríada, tiró un hechizo oscuro que parecía que nos iba a envolver. En ese momento clave, una luz cegadora salió de la flor resplandeciente y el Orbe de las Sombras, armando un escudo protector que desparramó las sombras de Erelith.
"La magia de Roca Luna está con nosotros", soltó Elara, re impresionada por el poder que sacaban esos artefactos. "Nuestra unión refuerza el equilibrio".
Erelith, medio debilitado y recontra enojado, se corrió ante la luz. "Esto no se acabó", gruñó, desapareciendo entre las sombras mientras la tríada mantenía su posición.
La tensión en el Santuario de los Hilos se bajó cuando las sombras se esfumaron. Los hilos oscuros, que antes parecían que iban a desgarrar el destino, se volvieron más tenues, mezclándose con los hilos brillantes que representaban la esperanza y la conexión de la tríada.
Nosotros, aunque salimos victoriosos en la batalla, sabíamos que la historia todavía no había terminado. El destino seguía siendo un misterio, y nuevas incertidumbres se nos venían encima. Pero, con la flor resplandeciente y el Orbe de las Sombras como guías, estábamos listos para tejer nuestra propia historia y encarar cualquier sombra que se asomara en el horizonte.
De vuelta en el claro del bosque, con la luna iluminando todo, nos dimos un abrazo, sabiendo que aún nos esperaban desafíos desconocidos. Pero juntos, con amor, magia y la fuerza de nuestra unión, estábamos preparados para enfrentar lo que el destino nos tenía reservado.
(Continuará...)