**Capítulo 12: "Ciclos del Destino"**

762 Words
**Capítulo 12: "Ciclos del Destino"** Bueno, la calma estaba reina en Roca Luna, pero nosotros, la tríada, siempre sabíamos que el destino era como un DJ que no para de mezclar, un baile interminable entre la luz y la oscuridad. Con las estaciones que venían y yendo con su flow en el pueblo, se veía venir un nuevo desafío. El claro del bosque, donde nos juntábamos a celebrar la buena onda y la armonía, se volvió el epicentro de algo místico. Aparecieron unas grietas raras en el espacio-tiempo, tirando una energía que daba como un poco de escalofríos y conectaba con los susurros del destino. Isabella, que siempre estaba en la movida de los secretos antiguos, sintió que algo raro estaba pasando. Nos juntó a la tríada para lanzarnos a explorar esas grietas y descubrir qué onda. Juntos, cruzamos el umbral de la realidad conocida y nos metimos en un reino mágico que parecía sacado de un sueño. Del otro lado, nos topamos con un paisaje medio surrealista, donde el tiempo y el espacio jugaban al twister cósmico. Criaturas re extrañas y seres de otras dimensiones se paseaban por ahí, y nos dimos cuenta de que estábamos ante un desafío que iba más allá de las barreras del destino que ya habíamos enfrentado. Siguiendo la intuición de Isabella, exploramos este reino mágico y descubrimos que las grietas eran como portales hacia diferentes momentos en el tiempo. Estábamos en un lugar donde los hilos del destino se cruzaban de formas más locas de lo que pensábamos. En esta travesía, nos cruzamos con versiones nuestras en diferentes momentos de la vida. Vimos a un Adrian joven enfrentándose a la ceguera con valentía, a una Elara descubriendo el amor, y a un Aric antes de convertirse en el líder de la manada. Cada encuentro nos dio una mirada más profunda a nuestro propio viaje y a los desafíos que habíamos encarado juntos. Pero también nos topamos con sombras del pasado, momentos de dolor y pérdida que aún nos pegaban fuerte en el corazón. Nos enfrentamos a decisiones difíciles que habíamos tomado y a las consecuencias inevitables que nos seguían. En este viaje, entendimos que cada elección, por más chiquita que sea, armaba el rompecabezas complejo de nuestro destino. En la cima de nuestra travesía en este reino temporal, nos encontramos con un ser misterioso que se hacía llamar El Tejedor del Destino. Este loco, que estaba más allá del tiempo, nos soltó la posta sobre las grietas dimensionales. El Tejedor del Destino nos explicó que Roca Luna era como un punto clave en el tejido del tiempo y el espacio, un lugar donde las energías del pasado, presente y futuro se juntaban. Las grietas eran una onda de las elecciones importantes que había hecho la tríada y su impacto en la realidad. Adrian, Elara y Aric se enfrentaron a una elección heavy: cerrar las grietas dimensionales y mantener la estabilidad del tiempo, o dejar que el destino siga su curso natural, aunque eso signifique toparnos con desafíos desconocidos. Después de pensarla banda, la tríada tomó la decisión de cerrar las grietas. Reconocimos que cada elección que habíamos hecho, incluso las más heavy, había sumado para fortalecer nuestro vínculo y mantener la paz en Roca Luna. Al cerrar las grietas, el reino mágico se fue desvaneciendo, y volvimos al claro del bosque. Roca Luna, sin tener idea de la movida temporal que nos mandamos, seguía en paz, pero ahora la tríada llevaba una sabiduría más profunda sobre cómo se enredan nuestros destinos. El Tejedor del Destino, antes de desaparecer en la neblina del reino temporal, nos advirtió que el ciclo del destino nunca para. Aunque cerramos las grietas, van a seguir apareciendo nuevas elecciones y desafíos. La tríada, con la experiencia de nuestro viaje temporal, estaba lista para encarar cualquier cosa que el tiempo nos tirara. De vuelta en Roca Luna, la tríada compartió lo que vivimos con los aldeanos, tirándoles que aprovechen cada momento y elección en este baile eterno del destino. La flor resplandeciente, que fue testigo de nuestra movida temporal, brillaba con una luz renovada, simbolizando la eternidad de nuestro amor y unidad. En el claro del bosque, bajo la luz de la luna que nos iluminaba las caras de reflexión, la tríada se abrazó. El ciclo del destino puede ser un enigma, pero sabíamos que mientras estuviéramos juntos, íbamos a encarar cualquier desafío que el tiempo nos tirara. Así que, con la esperanza en el pecho, la tríada se preparó para un nuevo capítulo en este baile eterno con el destino. (Continuará...)
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